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Contenido
El Autor
Nota de contratapa
Prólogo. Todo tiempo pasado, ¿fue mejor?
I. La zona y sus primeros ocupantes
II. La chacra de la familia Ramos Mexía
III. El arribo del primer tren
IV. El trazado del pueblo
V. Elogio de las casas quintas
[Parte 1]
[Parte 2]
VI. El progreso se hace presente
[Parte 1]
Parte 2]
VII. El pueblo se transforma en ciudad
VIII. Los servicios públicos
IX. Las instituciones
[Parte 1: Asociaciones de bien común]
[Parte 2: Instituciones educativas y culturales]
[Parte 3: Instituciones deportivas y sociales]
X. Notas dispersas
[Parte 1: Límites y barrios]
[Parte 2: Las plazas]
[Parte 3: Las calles]
[Parte 4: Nuestro paso por las aulas]
[Parte 5: Otros hechos memorables]
[Parte 6: El viejo vecindario]
[Parte 7: Conclusión]
Bibliografía
Índice de ilustraciones
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En sus comienzos contaba con una humilde sede de madera y techo de chapas, conocida en el ambiente como el "rancho del Lawn Tennis", aunque María Elena Walsh, que fuera vecina del lugar, haya expresado con cierta benevolencia que se trataba de una "modernísima cabaña".
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Eduardo Gimenez

Capítulo IX
Las instituciones
[Parte 3: Instituciones
deportivas y sociales]
Con respecto a las instituciones deportivas y sociales
surgidas en Ramos Mejía, podemos citar como una de las más
antiguas al Club Social, originado en una reducida agrupación de
vecinos que data de 1910, el Club de los Amigos, integrado por Miguel
N. Tagliafico, Alberto Rodrigo, Lucas Braga, Aníbal R. Romero,
Florencio Bellido, Juan Navarro Beltrán, Alberto Daroqui, Carlos
y Andrés Bottari, Alberto Brites, Juan Mendiguren, Rafael M. Palma,
José M. San Martín, Domingo Vilaseca, Domingo Aloisio, Francisco
Viano, Ernesto Costa, Modesto Dautel, Ernesto Malena, José D. Amieva,
Luis Metelli y Enrique Braga. Según el diario La Prensa, esta agrupación
"cobró mucha importancia, porque sus dirigentes tuvieron especial
preocupación en el fomento de la sociabilidad local y, en ese sentido,
organizaron el primer corso de Carnaval, acontecimiento inolvidable para
quienes participaron de él, ya que fue una fiesta de extraordinario
entusiasmo y de exquisita familiaridad y cultura, y realizaron grandes
bailes en los salones de su primitivo local, frente a la plaza."
Al tiempo se creó un nuevo agrupamiento denominado
Club Ramos Mejía, integrado en su casi totalidad por jóvenes.
El 22 de noviembre de 1916 ambos clubes resolvieron fusionarse, constituyéndose
así el Club Social Ramos Mejía, con la siguiente primera
Comisión Directiva: Eneas Raviccini, presidente; Miguel N. Tagliafico,
vicepresidente; Juan José Navarro Lahitte, secretario; O. Della
Maestra, tesorero; Juan T. Pizzurno, Florencio Bellido y Saúl Bred,
vocales.
En el año 1925, su Comisión Directiva
era la siguiente: Víctor Manaut, presidente; Nicolás Bronzina,
vicepresidente; Rubén A. Planes, secretario; Genaro Castagna, tesorero;
Miguel N. Tagliafico, Isidoro Martínez y Francisco Otero, vocales.
Hacia 1930, todavía con sede en la calle Buenos
Aires (ahora Ricchieri) Nº 45, la Comisión Directiva estaba
constituida por las siguientes personas: Miguel N. Tagliafico, presidente;
Robustiano A Sánchez, vicepresidente; Rubén A. Planes, secretario;
Genaro Castagna, tesorero; Víctor Manaut, Gabriel Ferrazzi y Francisco
Otero, vocales.
A partir de esos primeros núcleos fueron apareciendo
otros nuevos, como el Club Sportivo Ramos Mejía, fusionado posteriormente
con otra entidad de Villa Sarmiento para constituir el Club Ramsar; el
Club Defensores del Oeste; el Club Social y Deportivo Ramos Mejía;
el Club de Cazadores San Huberto (con polígonos de tiro); el Ital
Club; la Sociedad de Residentes Eslovenos; los Complejos deportivos de
Bomberos Voluntarios y de Don Bosco; Atahualpa Club; el Club Danubio;
el Club Juventud Unida; el Foto Club de Matanza; la Asociación
Amigos de Ramos Mejía; la Sociedad Colombófila Ramos Mejía,
etc. La mayoría de ellos ha tenido una existencia efímera.
Nos parece de interés tratar por separado
y a continuación, los orígenes de dos importantes clubes
de la zona, muy desarrollados en la actualidad:
a) Ramos Mejía Lawn Tennis Club.
Ubicado en Echeverría 361 (Villa Sarmiento,
en Ramos Mejía Norte), frente a lo que fue La Chapelle (sanatorio
psiquiátrico que en su época espantaba a los vecinos), y
muy cerca del arroyo Maldonado, que aún no había sido entubado
cuando el club se fundó, el 31 de marzo de 1931.
Su primera Comisión Directiva estaba integrada
por: Juan Cabot, presidente; Rodolfo Laurel, vicepresidente; Raúl
Toscano, secretario; Amílcar Bo, prosecretario; Julio Delfino,
tesorero; Rogelio Piana, protesorero; Mario Ceccotti, Evandro Battilana
y Carlos Bullo, vocales. Además de estas personas, fueron socios
fundadores las siguientes: Zulema Piana; Concepción Iannone, Lola
Núñez, Concepción Vidal, Teresa Cabot, Raquel Delfino,
Emma Dimanche y Oscar Camps.
En sus comienzos contaba con una humilde sede de
madera y techo de chapas, conocida en el ambiente como el "rancho
del Lawn Tennis", aunque María Elena Walsh, que fuera vecina
del lugar, haya expresado con cierta benevolencia que se trataba de una
"modernísima cabaña".
Su progreso ha sido permanente y hoy, que registra
alrededor de 400 asociados, dispone de un amplio edificio de dos plantas,
dos canchas de paddle, tres de tenis, una de básquet (deporte éste
de mucha importancia en el club), un gimnasio y una pileta de natación
climatizada.
b) Club Estudiantil Porteño
Nació el 6 de septiembre de 1902 a raíz
de un nucleamiento estudiantil del Colegio Nacional Oeste (luego Colegio
Mariano Moreno), que decidió constituir un equipo de fútbol.
El director de la escuela, profesor Juan G. Beltrán, apoyó
la creación resuelta por los alumnos y fue designado presidente
honorario del club. En 1903 se redactaron los estatutos y se designó
la primera Comisión Directiva, así constituída: Juan
G. Beltrán, presidente honorario; Juan C. Frugoni, presidente;
Eugenio P. Carreras, vicepresidente; Arturo O. Ferrand, secretario; Antonio
F. Cánepa, prosecretario; Francisco Belgeri, tesorero; José
Fanucci, protesorero; Guillermo Dillón, José Luperme, Rodolfo
Alegre, Augusto Escalada Ezcurra y Pelegrino Fernández, vocales.
Como socios protectores figuraban los señores José María
Castiñeiros, Aurelio F. Frugoni, Antonio F. Cánepa y Alberto
Solari.
Tuvo su primera cancha en un baldío del barrio
de Núñez, en la Capital Federal. Luego se trasladó
a unos terrenos en el pueblo de Ituzaingó, provincia de Buenos
Aires, hasta que en 1914 alquiló una fracción en el barrio
de Caballito (en Campichuelo y Méndez de Andes), donde construyó
la sede social, la cancha de fútbol y tres canchas de tenis.
Hacia 1926 se trasladó a una manzana de terreno
arrendada en las vecina localidad de Ciudadela, a doscientos metros al
sur de la avenida Rivadavia, hasta que, diez años más tarde,
en 1936, se radicó en Ramos Mejía. En nuestra zona alquiló
la hermosa casa quinta La Cabaña, entonces delimitada por las calles
Bartolomé Mitre, Pueyrredón, Cabral y Lavalle. En la espaciosa
casona de la finca ubicó la sede social y a su alrededor, entre
añosos árboles, construyó una pista de patinaje,
que se utilizaba también para reuniones bailables y como cancha
de básquet; dos canchas de bochas y tres de tenis (éstas
en la esquina de Pueyrredón y Corrientes). En la manzana comprendida
entre las calles Corrientes, Lavalle, Pueyrredón y Cabral habilitó
la cancha de fútbol, con tribunas de madera, sobre la calle Corrientes.
La que daba a la esquina con Pueyrredón era para la hinchada visitante,
con palco para periodistas, cubría los vestuarios y dependencia
para los árbitros, y se comunicaba con el campo de juego mediante
un túnel. La tribuna de los hinchas locales, sobre Corrientes,
era bastante larga pues llegaba hasta la esquina con Cabral, pero no superaba
en altura los diez escalones. Durante los partidos que allí disputaba
Estudiantil Porteño, desde esas gradas partían los potentes
y enardecidos gritos de aliento con que el señor Mariani, responsable
del sector de fútbol del club arengaba a los jugadores de su equipo.
Por motivos que no es del caso tratar aquí,
el Club Estudiantil Porteño se desafilió de la Asociación
del Fútbol Argentino en 1939, y abandonó la difusión
de este deporte. En esa época era presidente de la entidad el señor
Pascual Monzón, y secretario el señor Juan Robirosa.
Finalmente, en la década del 40, la institución
dejó su sede en La Cabaña para instalarse en su actual ubicación,
sobre un terreno de su propiedad en la calle Barcala 716, en Ramos Mejía
Norte, donde desarrolla una intensa actividad en numerosas áreas
del deporte.
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