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Están apareciendo nuevas empresas de radio taxis:

  • ESPANTAX
  • ASUSTAX
  • QUEMECONTAX
  • VUELTAX
  • REVENTAX
  • IRRITAX
  • TEMATAX
  • CHARLATAX

Gente en el subte

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Gente en el subte

¿Qué habrá estado haciendo de rodillas en el piso, durante un largo rato, la chica que está tan prolijamente sentada frente a mí leyendo un apunte con la cara seria, un palito atravesado en el cabello, la espalda bien recta, y esas dos manchas casi redondas, casi perfectas, en las piernas de sus jeans, cinco centímetros por debajo de las rótulas?

(…)

Destinos diversos para las tarjetas con que se viaja en el subte: el de shorts tiró la suya bajo el asiento; el de barba prematura la pliega en forma de acordeón y vuelve a desplegarla; el del medio se ríe y hace un origami, una especie de flor, vida artificial.

(…)

Bonita, rubia, algunos kilos de más según la moda. El pelo tirante hacia atrás, atrapado en una cola. Se mete el pulgar en la boca para obtener otro poco de proteína de esa pielcita que no acaba de salir o esa cutícula en desintegración. Si fuera un hombre y estuviera en el casting de una película, su cara daría el perfil justo de un psicópata.

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Quien anda con ganas de buena música puede escuchar a Norah Jones.

Además, hay discos nuevos de Peter Gabriel, Mark Knopfler, James Taylor, Ani DiFranco, Tori Amos, Michelle Shocked…

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Cosas de la vida: ir, venir; sufrir, reír; morir…

Y ya que estamos:

Abatir, abolir, abrir, aburrir, acudir, adherir, adir, admitir, adquirir, adscribir, aducir, advenir, advertir, afligir, afluir, agredir, aguerrir, air, aludir, añadir, apercibir, aplaudir, arguir, asentir, asir, asistir, astringir, asumir, aterir, atribuir, aturdir, avenir, balbucir, batir, beauvoir, benazir, bendecir, bienvivir, blair, blandir, bruñir, bullir, cachemir, carpir, casimir, ceñir, cernir, circunferir, circunscribir, clair, coexistir, cohibir, coincidir, colegir, combatir, compartir, competir, comprimir, compungir, concebir, concernir, concluir, concurrir, condecir, conducir, conferir, confluir, confundir, conseguir, consentir, consistir, constituir, constreñir, construir, consumir, contradecir, contravenir, contribuir, controvertir, convenir, convergir, convertir, convivir, corregir, crujir, cubrir, cumplir, cundir, curtir, debatir, decidir, decir, deducir, definir, deglutir, delinquir, departir, deprimir, derretir, derruir, desabrir, desasir, desavenir, desceñir, describir, descubrir, desdecir, desfruncir, desistir, deslucir, desmentir, desobstruir, desoír, desoprimir, despavorir, despedir, desteñir, destituir, destruir, desuncir, desunir, desvestir, devenir, diferir, difluir, difundir, digerir, diluir, dimitir, dirigir, dirimir, discernir, disconvenir, discurrir, discutir, disentir, disminuir, distinguir, distribuir, disuadir, divergir, divertir, dividir, dormir, educir, elegir, elidir, elixir, eludir, embatir, embestir, embutir, emir, emitir, empedernir, encubrir, encurtir, engreír, engullir, enlucir, entreabrir, entreoír, envestir, erguir, erigir, escabullir, escandir, escindir, escribir, esculpir, escupir, escurrir, esgrimir, esparcir, estatuir, evadir, excluir, exhibir, exigir, eximir, existir, expandir, expedir, exprimir, extinguir, faquir, fingir, fluir, freír, fruncir, fulgir, fundir, fungir, garantir, gemir, gruir, gruñir, guadalquivir, hazmerreír, henchir, hendir, herir, hervir, huir, hundir, imbuir, impartir, impedir, imprimir, incidir, incluir, incumbir, incumplir, incurrir, inducir, inferir, infligir, influir, infringir, infundir, ingerir, inhibir, injerir, inmiscuir, inquirir, inscribir, insistir, instituir, instruir, insumir, interferir, intermitir, interrumpir, intervenir, introducir, intuir, invadir, invertir, investir, irrumpir, latir, leloir, lucir, ludir, maldecir, malherir, malvivir, manir, manumitir, manuscribir, martir, medir, meir, menhir, mentir, mir, mohair, mugir, mullir, munir, muñir, nadir, nutrir, obstruir, ocluir, ocurrir, oír, omitir, oprimir, pamir, parir, partir, pedir, percibir, percudir, percutir, permitir, perseguir, persistir, persuadir, pervertir, pervivir, plañir, porvenir, preconcebir, predecir, predefinir, preelegir, preexistir, preferir, prefinir, prescindir, prescribir, presentir, presidir, presumir, prevenir, producir, proferir, prohibir, prorrumpir, proscribir, proseguir, provenir, pudrir, pulir, punir, radiodifundir, reabrir, readmitir, reasumir, rebatir, rebullir, recibir, recluir, reconducir, reconstituir, reconstruir, reconvenir, recubrir, recurrir, redimir, reducir, reelegir, reexpedir, referir, refluir, refringir, refulgir, refundir, regir, rehervir, rehuir, reimprimir, reincidir, relucir, remedir, remitir, rendir, renoir, reñir, repartir, repercutir, repetir, reprimir, reproducir, repulir, requerir, resarcir, rescindir, residir, resistir, restituir, restringir, resumir, resurgir, reteñir, retraducir, retransmitir, retribuir, reunir, revenir, revertir, revestir, revivir, rugir, sacudir, salir, sarpullir, seducir, seguir, sentir, servir, sinclair, sir, sobresalir, sobrescribir, sobrevenir, sobrevivir, sonreír, subdividir, subir, subscribir, subsistir, subvenir, subvertir, sucumbir, sugerir, sumergir, sumir, suplir, suprimir, surgir, surtir, suscribir, sustituir, tangir, tapir, teñir, traducir, transcribir, transcurrir, transferir, transfundir, transgredir, transigir, transmitir, trasferir, trasgredir, traslucir, trasmitir, travestir, tripartir, tullir, uncir, ungir, unir, urdir, urgir, vestir, visir, vivir, vladimir, weir, zaherir, zambullir, zurcir.

Rododendro y edredón

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Rodondendro y edredón son dos palabras tan afines que deberían nombrar cosas semejantes. Parecen parte de un idioma diferente, sonoro, estentóreo (“Rodondendro, edredón. ¿Dónde? ¡En derredor!”). Sin embargo, no sólo sus significados son divergentes: también las asociaciones que me despiertan, esas que probablemente vienen de cuando era chico y todavía andaba adivinando qué era qué. Edredón siempre me sonó a química, a efedrina. Rododendro, en cambio, podría ser un roedor exótico, un animal de largos dientes que hace agujeros en el desierto de un libro ilustrado de la década del 60.

Repartidos en el asiento de subte

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Repartidos en el asiento de subte que tengo frente a mí, tres muchachos que no viajan juntos miran en forma sincronizada a la derecha, luego a la izquierda, de nuevo a la derecha. Hay que seguir esas miradas: apuntan cada vez a la chica más linda de ese cuarto de minuto.

(…)

Él tiene unos treinta años más que ella. Ella lo trata de usted. Él tiene unas ojeras de colección, hechas por un diseñador que cobra en dólares, de esas que vienen con varios degradés entrecruzados, rosa a violeta, verde a celeste, gris a negro. Ella no. Él, en voz alta, explica alguna cosa que salió en el suplemento de arquitectura de Clarín. Ella bosteza sin parar.

(…)

Muy viejo, con bastón. Tarda un rato en poder entrar al subte. Una chica le cede el asiento, pero le cuesta tanto sentarse que casi parece que no vale la pena. A medida que pasamos las estaciones va diciendo los nombres, uno por uno, pero de memoria, sin mirar los carteles. Se empieza a poner de pie mucho antes de la estación Palermo. Llega a tiempo.

(…)

En medio del rostro cuidadosamente esculpido, enmarcado en ese pelo rubio de química radioactiva, justo a la derecha de la boca que huele a dentista caro, tiene un lunar. Si uno pudiera acercarse lo suficiente y mirar con una buena lupa, tal vez llegaría a distinguir el signo de copyright de un consorcio internacional de empresas de cosmética y centros de cirugía plástica.

(…)

Tiene los rasgos de una nena de doce años, pero habrá cumplido los treinta. Viste de amarillo, tostado claro, tostado oscuro y negro. Tal vez no sea tan linda como para una película de Indiana Jones, pero los colores permitirían situarla en la mitad derecha de un cuadro de “El templo de la perdición”, como si fuera el reflejo de un desierto, acompañada por una intensa luz azul, reflejo del mar, en la mitad izquierda.

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J. K. Rowling (CNN) tiene listo el borrador de un bebé y además está esperando otro libro.

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De noche las voces de esos vecinos que se acuestan tarde suenan como si todos viviéramos bajo el agua.

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La vida es lo que ocurre mientras uno se la pasa leyendo el subtitulado.

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Esto salió hoy en la página 2 de Radar (el suplemento de Página/12):

Escaneado de una nota de Radar

Estoy tratando de hacerles llegar la siguiente respuesta a un número de fax que ponen en la misma página:

Nosotros también ganamos: Imaginaria (imaginaria.com.ar), como mejor medio alternativo.

La Nación tampoco nos nombró. Pero al menos no nos quitó el premio, como ustedes.

Qué decepción tan fea, muchachos.

Eduardo Abel Gimenez – Roberto Sotelo

Lamentablemente, el fax no funciona. Estarán todavía mirándose el ombligo, y por eso se habrán olvidado de encenderlo.

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Empieza a leer un libro por la página del medio. Luego lee una página hacia adelante y una hacia atrás, otra hacia adelante y otra hacia atrás. Así hasta llegar al principio, que si es un buen libro resulta tan sorprendente como el final.

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Hay dos juegos nuevos en Orisinal:

En The Snowrider un animalito se desliza cuesta abajo sobre una bola de nieve que va creciendo, mientras trata de esquivar las rocas.

En Windy Days un chico remonta un barrilete desde una bicicleta, que hay que acelerar o frenar para esquivar pájaros.

El diseño de los juegos de Orisinal es maravilloso, desde las imágenes hasta la música, pasando por la fluidez de las animaciones, la claridad de los mecanismos, etcétera. Muy adecuado para niños.

Acabo de cambiar la "página de inicio"

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Acabo de cambiar la “página de inicio” de mi Internet Explorer a Google News. Como explican aquí: “The headlines that appear on our homepage are selected entirely by a mathematical algorithm, based on how and where the stories appear elsewhere on the web. There are no human editors at Google selecting or grouping the headlines and no individual decides which stories get top placement.” Veremos.

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Cuando uno escribe mi apellido en Word, el insigne producto de Microsoft se toma el trabajo de corregirlo. Así, cada vez que pongo Gimenez, el Weird dice “no, señores, jamás”, y lo reemplaza automáticamente por Jiménez. Gracias, Bill Gates. Gracias, Melinda Gates. Muchas gracias, Phoebe Adelle Gates, aunque sé que recién nacida aún no has tenido tiempo de influir en mi vida.

Me acaba de llegar por email la gacetilla del Premio Julio Cortázar de la Cámara Argentina del Libro. La hicieron en Word…

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:-) turns 20 (CNN). “It was 20 years ago today that Scott Fahlman taught the ‘Net how to smile.”

Gazpacho

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La gente sudaba. El sol caía sobre la plaza apenas contenido por las palmeras y una nube solitaria que escapaba antes que se le hiciera tarde. En las camisas azules se formaban manchas húmedas, gotas de agua salada caían por frentes y barbillas. Con los brazos en alto, la multitud cubría césped, caminos, aceras, calles, sin dejar un hueco, hasta donde los edificios impedían ver. Las voces gritaban al ritmo de los tambores:

¡Gaz-pa-cho!
¡Gaz-pa-cho!

Hubo un movimiento allá arriba, en el palco. Se abrió la cortina roja. La Casa de Gobierno relucía con pintura nueva, tan brillante que era difícil mantener la vista fija en esa dirección. Pero nadie quiso perderse el momento en que el Líder atravesó la cortina entreabierta, avanzó hasta el borde mismo del palco y levantó los brazos como convocando al cielo para que se acercara al pueblo.

Los gritos crecieron, se aceleraron:

¡Gaz-pa-cho!
¡Gaz-pa-cho!

El Líder dio un par de golpecitos en el micrófono. Su dedo índice, amplificado en los parlantes, logró reducir las voces a murmullos. Los chistidos recorrieron la plaza. Cuando el silencio fue suficiente, el Líder exclamó:

-¡Cortar el tomate!

La gente estalló en aplausos y vítores. Los tambores redoblaron. La nube solitaria terminó de ocultarse tras la torre de la catedral. El Líder sonrió con tanta amplitud que sus dientes blancos opacaron las paredes del edificio. Hizo gestos de apaciguamiento.

-¡Trozar los pimientos! -prosiguió-. ¡Picar la cebolla! -Hizo una pausa de efecto, con el timing de un actor experto. -¡Desmenuzar el pepinillo!

Otra ovación, más extensa, más calurosa. El Líder aspiró hondo, tanto que parecía agigantarse a la vista de sus seguidores. Alzó el brazo derecho e hizo un gesto giratorio con la mano.

-¡Echar los ingredientes en un cuenco grande! -gritó-. ¡Mezclar con la batidora! ¡Hacer un puré suave! -Y todo casi sin respirar, con la potencia que sólo alcanzan los privilegiados.

El suelo tembló con el estruendo de los tambores y las cajas de resonancia de cien mil pechos gritando al unísono. Pero el Líder volvió a lograr silencio con apenas un movimiento de los dedos.

-¡Poner la sopa en el refrigerador! -dijo, usando un tono de voz más medido, preparando el final.

La plaza entera se aquietó. Este era el momento culminante. El propio sol esperó en lo alto. Los pocos pájaros que no habían huido también miraban hacia el palco. El Líder, ahora sí, arrancó su voz de lo más profundo de la tierra:

-¡Y servir bien frío!

Todo estalló. Minutos enteros de ovación, parches castigados, césped arrancado por los pies que bailaban. El Líder reconoció el afecto de su pueblo con suaves inclinaciones de la cabeza, a derecha y a izquierda. Finalmente, a la menor indicación de que el furor disminuía, volvió a levantar los brazos y logró, por última vez en el día, un silencio profundo.

-Mañana -dijo, y volvió a mostrar los dientes más blancos que la nieve-, ¡mañana paté de pescado!

La multitud rugió de satisfacción, mientras el Líder desaparecía al otro lado de la cortina roja. Vítores y cánticos se sucedieron durante un largo rato. Pero sin el Líder para dirigirlo todo, el sol siguió su curso, la nube reapareció al otro lado de la torre, y los pájaros decidieron volar sin rumbo fijo.

No mucho después se inició la desconcentración. Algunos, los más inquietos, ya le iban poniendo música a la consigna del día siguiente.