No es que no tenga nada que hacer

Standard

No es que no tenga nada que hacer, sino que no tengo ganas de hacerlo.

¿A qué estupidez cósmica puedo dedicar los próximos minutos? Veamos, por ejemplo, qué pasa buscando “a” en Google. Algo más estúpido que eso es difícil de hacer. Pero el resultado no es tan estúpido: aproximadamente 2.150.000.000 páginas incluyen “a”. Digamos que llama un poco la atención encontrarse de pronto con tantas páginas, que no sólo existen sino que están en la base de datos de Google.

¿Y si agrego otra “a”? ¿Si busco “aa“? La cosa se pone un poquito interesante: hay aproximadamente 12.500.000 resultados.

Ahora no me para nada, y a Google tampoco. Mejor hago una tabla:

Cantidad de aes

Resultados en Google

3

4.260.000

4

909.000

5

226.000

6

134.000

7

62.200

8

182.000

9

31.500

10

81.200

11

25.400

Con once aes hay algo casi tierno. Google pregunta: “¿Quiso decir aaaaaaaaaaaa?” Es que doce aes dan 53.800 resultados, más del doble que once.

El mundo es más raro, o más estúpido, de lo que uno cree. Avancemos rápido, que esto se pone pesado:

Cantidad de aes

Resultados en Google

29

1.890

37

1.250

53

848

66

909

87

96

100

342

A esta altura los listados de Google tienen un aspecto gracioso (o triste, según como se mire). Vale la pena ver el de las primeras diez páginas con 100 aes consecutivas.

Ahora voy por más: pongo 200 aes. Oh, no. Google dice que esa palabra es demasiado larga. ¡Están coartando la libertad de investigación!

Esto me desanima. No quiero seguir. Tengo hambre. Alguien, en algún universo paralelo igual de estúpido se ocupará de la letra b. Creo.