TamTam

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Salió TamTam, “espacio creativo para personas de 13 a 18 años”:

Fragmento de la página inicial de TamTam

Es un weblog. Es el weblog que quiero hacer desde hace tiempo, además de Mágica Web. Trabajé en esto por meses, hasta llegar a hoy, el día en que por fin sale “en vivo” (como parte de EducaRed).

Hay una descripción de TamTam en el número de hoy de Imaginaria. La escribí yo mismo, así que creo en ella. Pero me parece que lo mejor es que TamTam se autodescriba.

Están todos invitados.

Faltan seiscientos kilómetros

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Faltan seiscientos kilómetros por este camino angosto, gris y sin curvas, con un cielo blanco y tan bajo que nos obliga a inclinar la cabeza. A ambos lados, junto al pavimento, hay alambres de púa y torres de vigilancia. Aceleramos, aceleramos, aceleramos, y todo lo que ocurre es que las gotas de lluvia nos lastiman más la cara. Entonces vemos, allá adelante, un camión enorme que viene en sentido contrario. Es ancho, ocupa todo el camino. Empezamos a frenar, hasta quedarnos quietos. Pero el camión, cada vez más grande, como un globo que al inflarse se convierte en hierro, no frena. Justo a nuestra derecha hay una entrada pequeña, un corte en el alambre de púa, a mitad de camino entre dos torres. La atravesamos, para entregarnos.

Woody Allen

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Soñé que en un restaurante había una pareja bastante ruidosa, que de algún modo conseguía mancharle la corbata al hombre de la mesa de al lado. Ese hombre era Woody Allen.

Woody Allen iba al baño a limpiarse la corbata. De un gabinete pequeño, que colgaba de la pared, sacaba algo como un sobre de azúcar, que en realidad era un quitamanchas. Lo abría y rociaba un poco de polvo blanco sobre la corbata. En ese mismo instante la corbata quedaba limpia.

En el gabinete había un espejo oxidado y otros dos sobres de quitamanchas. Woody Allen, nervioso, bajito, se llevaba los dos sobres y empezaba a rociar con el contenido a los dos integrantes de la pareja ruidosa.

Por alguna razón los ruidosos ahora estaban callados, leyendo. Y por alguna razón permitían sin protestar que Woody Allen los cubriera con ese polvo blanco, el pelo, la cara, la ropa.

Ahí me desperté a medias, y fue un acto más consciente imaginar que el sueño terminaba con Woody Allen comiendo tranquilo, mientras el sitio que había ocupado la pareja, gracias al quitamanchas, ahora estaba vacío.

Report Spam

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En Gmail, la opción “Report Spam” era un ítem de un menú desplegable. Hace un rato se convirtió en un botón bien visible, junto a (y del mismo nivel que) “Archive”.

Fragmento de captura de pantalla de Gmail

Guía de Letras

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Página inicial de Guía de Letras

Guía de Letras es un directorio de recursos en Internet para la promoción de la lectura y la enseñanza de la literatura. Forma parte de EducaRed Argentina, el portal educativo de la Fundación Telefónica.

Es un weblog. Así que ahora puedo decir con todo orgullo que soy un “bloguero profesional”.

Están todos invitados.

(Hay otro proyecto, otro weblog, en preparación. Pronto tendré novedades para contar.)

Celulares

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Desde primera hora de la mañana los clientes empezaron a olvidarse los teléfonos celulares. Si en una mesa había dos personas, allí quedaban dos teléfonos. Si había tres, tres teléfonos. Pronto las camareras optaron por sugerir a los clientes que pensaran en sus aparatos antes de irse, pero nada cambió.

Hacia el mediodía había docenas de celulares en una gran caja de cartón, tras el mostrador.

El turno de la tarde siguió recolectando más y más teléfonos. Casi todo el tiempo sonaba alguno, pero nadie era capaz de descubrir cuál.

El cielo se nubló, y mientras caía la noche empezó a llover. La caja se llenó de teléfonos, y pusieron otra al lado.

Mucho más tarde, cuando estaban por cerrar, entró un hombre de saco y corbata, empapado por la lluvia, y fue derecho al mostrador.

—Disculpe —le dijo al encargado—, ¿por casualidad no me olvidé un paraguas?

Trabajo

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A mano alzada, con un lápiz casi sin punta que raspaba el papel, trazó una circunferencia perfecta.

—Es lo único que sé hacer —dijo—. ¿Pensás que alguien me dará trabajo?

En una esquina del bosque

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En una esquina del bosque, dos ardillas deciden poner un almacén. Entonces…

*

Durante su primera caminata espacial, a John Kandinsky se le desatan los cordones. Pero el traje…

*

El asesino se acuesta de espaldas en el piso y sacude los brazos para dibujar un ángel en la sangre. María…

Gente en el subte

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Las dos quinceañeras, de pie junto a la puerta, chupan sus chupetines como si nunca hubiesen oído hablar de pornografía.

*

—Señoras y señores pasajeros, colaboren comprando estas lapiceras —dice el vendedor. Y olvida agregar: —Así tengo para hacerme otro tatuaje.

*

La pelirroja que está sentada junto a mí es muy flaca y muy bonita. Va a bajar en la próxima estación, así que se pone de pie. Se envuelve en un tapado negro, enorme, y luego envuelve el tapado en una especie de chal, también negro, también enorme, y se cuelga al hombro un bolso enorme y negro. Por fin se va por el pasillo, convertida en gorila.

Informe sobre spam

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Este es otro de mis informes esporádicos sobre spam. La dirección de email que aparece en esta página viene cada vez más inundada. Desde ayer, domingo, a las 9.41 de la mañana, hasta hoy lunes a las 9.32 de la mañana, llegaron 916 mensajes que considero spam. Si, novecientos dieciséis.

Empecé a redireccionar los mensajes dirigidos a esa cuenta a la que acabo de abrir en Gmail, sobre todo para probar el filtro antispam de Google. En un principio se le escapaba más spam que al filtro de Mozilla, que uso habitualmente. Pero el de Google aprende más rápido. Dos o tres días de práctica y ya filtra mejor que el otro.

La mayoría del spam es spam sin vueltas. Pero hay algunos mensajes que pueden generar polémica. Especialmente los avisos de virus que muchos servidores envían automáticamente. ¿Por qué pienso que son spam? Porque hoy en día los virus no dicen de dónde vienen realmente, sino que fraguan la dirección del remitente. Por lo tanto, esos avisos de virus van siempre a alguien que no tiene nada que ver. Y en algunos casos no son más que propaganda encubierta del antivirus instalado en la máquina que los envía. Así que no tengo conemplaciones: a la basura con ellos.

Lo mismo vale para los mensajes que advierten que tal o cual dirección de email no existe. Nunca se trata de una dirección a la que yo haya escrito, sino alguna a la que un virus se envió a sí mismo. A la basura también.

Bueno, así están las cosas.