La Mágica Web

por Eduardo Abel Gimenez

La Mágica Web header image 2

20 cuentos muy cortos

19/9/2004

1

El libro cerrado está sobre la cama. No vale la pena contar las luces porque hay una sola. Pero las sombras, ah, las sombras.

El ruido del cañón distante hace vibrar la tapa. O tal vez no sea culpa del papel sino de la mano que se apoya y tiembla. Detrás hay un haz de músculos tensos.

–Te veo el martes –dice la voz que se va.

Sí, pero ¿cuánto falta? Todo sería más fácil si supieras qué día es hoy.

* * *

2

La pollera le llegaba hasta las rodillas. Cruzaba el puente de noche, sobre una plataforma rodante, con la mirada en la punta de los zapatos. Podía haber acelerado la huida caminando, pero no lo hizo.

Era un blanco perfecto.

Algunas estrellas cambiaron de sitio. La sirena de un barco fantasma llenó la ciudad de miedo. La plataforma rodante alcanzó el otro lado del puente mientras una bandada de palomas despertaba por algún motivo incomprensible.

Los relojes tenían que dar la hora, y sólo dieron un indicio de que todo había dejado de funcionar.

Ahora sí, caminó. El ruido de los zapatos en la calle de ladrillos obligó a los perros a ladrar. Algo oscurecía la luna. El tiempo se hizo lento, espeso. Todos vivíamos en el fondo del mar, donde apenas podíamos llegar a peces.

La noche acabaría en algún momento, pero ni siquiera eso garantizaba nada.

* * *

3

Voy a ver un espectáculo de sombras chinescas. No sé cuántos actores participan, pero en el público sólo somos doce, repartidos en tres hileras de butacas. Estoy en la hilera de atrás, en la segunda butaca contando desde la izquierda.

Se apagan las luces de la sala y un reflector potente pone blanca, incandescente, la pared del frente. Aparecen las primeras sombras.

Al principio resulta fácil adivinar los dedos y las manos que forman una cabeza de perro, una paloma, un árbol, una pareja que se besa. Pero poco a poco las construcciones se hacen más complejas, y ya no se sabe cómo crean la ilusión de una ardilla, un banco de plaza, un árbol, un auto, un semáforo, un edificio de oficinas, una biblioteca, un anciano que camina con bastón.

Al mismo tiempo, delante de nosotros se desarrolla una historia. Quisiera relatarla, pero es tan tenue, tan vaga y sutil, tan verdaderamente hecha de sombras que desafía las palabras. Ni siquiera hay banda de sonido. Sólo se oye la respiración de los espectadores, una tos, movimientos involuntarios en las butacas.

El relato empieza con cierto sentido del humor, que lleva a una mujer situada en la primera hilera a reír sin control durante un minuto entero. Luego, imprevistamente, se pone tétrico. Hay muertes, caídas, terror. Con el transcurso de las escenas siguientes la desolación nos invade a todos. Alguien solloza. Durante un largo rato buscamos esperanzados el hilo que permita suponer un final feliz.

Pero no hay un verdadero final. Los personajes empiezan a desmembrarse, a perder fluidez, a olvidar los respectivos roles. Los lugares se deshacen en huellas apenas visibles.

De pronto empezamos a distinguir otra vez los dedos y las manos que han estado fabricando todo. Lo hacen a propósito. Dejan de simular que son otra cosa. Pero un minuto más tarde esos dedos y esas manos también se deshacen, en dedos y manos más pequeños. Y los pequeños dedos y las pequeñas manos se deshacen también, en otros que resulta difícil contar.

El proceso se repite dos o tres veces más, hasta que la pared blanca queda cubierta por una especie de bosque puntillista de dedos infinitesimales. Entonces se apaga el reflector y quedamos a oscuras. Empezamos a aplaudir.

* * *

4

Hay mil seiscientas cajas de madera apiladas hasta el techo, en este depósito oscuro y húmedo donde hace años que nadie entra. Los lados de las cajas están hechos con listones como barrotes, y entre los listones hay ranuras por las que apenas se puede ver el interior.

Cada caja contiene algo distinto. Algunos contenidos se mueven, pero casi todos están quietos. No es fácil deducir qué hay en cada caja, ni siquiera cuando se mueve, cuando tiene olor o se derrama hacia afuera.

Algunas cajas han caído al suelo y se han roto. Quedan pocos rastros de lo que guardaban. Hay maderas mordidas, rasguñadas, cortadas, partidas. Hay manchas azuladas, grises, negras. Hay grumos marrones y verdes.

Las puertas del depósito están cerradas por fuera, trabadas, encajadas en las paredes de manera que nadie pueda abrirlas otra vez.

Una linterna serviría para averiguar más. Pero no tengo linterna. Dependo de la luz del día que entra por una grieta de la pared, y ahora empieza a caer la noche.

* * *

5

A bordo del submarino nuclear опасность los violines nunca dejan de sonar. El sistema de audio se extiende por las tripas del submarino hasta todos los rincones imaginables, incluyendo algunos donde la tripulación no puede entrar. El clima interno, así, se ve modificado de un modo intenso, a veces para bien, a veces para mal.

Cuando hay una emergencia, los violines suben una octava. Cuando el submarino llega a puerto, bajan una quinta. No tocan ninguna música reconocible, avanzan y retroceden por melodías y series armónicas siempre cambiantes, improvisadas por la inteligencia artificial que comandaría la nave si el capitán se lo permitiera.

Los domingos, además de violines se oye una flauta. Pero no es electrónica.

Muchos tripulantes, hartos de tanto violín, usan protectores para los oídos. Por eso a bordo del опасность sólo resulta fácil comunicarse con aparatos, a través de teclados, por ejemplo. Mucho más fácil que con la gente, que anda por ahí con los oídos tapados y de mal humor.

El опасность evita los grandes puertos, los mares más transitados. Es un secreto. Un experimento que, hasta el día de hoy, está fallando.

* * *

6

Si alguien supiera en qué piensa Naría cuando entrecierra los ojos, inclina un poco la cabeza hacia abajo, hace chasquear los dedos de la mano izquierda, deja que un mechón de pelo negro le cubra la cicatriz de la mejilla derecha, curva hacia arriba las cejas depiladas esta misma mañana, sonríe como para sí misma y aspira hondo, preparándose para algo que sólo ella sabe, juntando la fuerza necesaria para, en el momento siguiente, actuar.

* * *

7

Es de metal. O de plástico. De metal, pero parece plástico. Tiene punta. Se va cubriendo de sangre. Gotea. Está agarrado a una especie de cuerda, o cable, que cuelga de un aparato con forma de cubo, apoyado en tres patas.

Sobre el cubo hay un engranaje, y en uno de los lados un reloj que marca las cuatro y diez. Más atrás, en la silla, varios libros sostienen una pirámide hueca, en cuyo interior hay una lámpara encendida

La cuerda, o el cable, tiene dos ramales, uno amarillo y el otro gris, el gris un poco más corto. El amarillo se balancea en el aire.

El cubo es de aluminio, está manchado y tiene las esquinas abolladas. A veces el reloj se detiene, y unos segundos más tarde arranca otra vez. El engranaje gira media vuelta con cada gota de sangre, o tal vez sea la gota de sangre la que resulta de cada giro del engranaje.

Todo el conjunto huele a viejo, a moho, a haber estado bajo llave durante mucho tiempo.

El charco que las gotas de sangre han ido formando llega a los pies de la silla. Ahora se terminan los gritos.

* * *

8

Los dos hombres están de pie, frente a frente. El de la izquierda habla sin parar, mientras mueve las manos como para dar más sentido a lo que dice. El de la derecha escucha con atención, pero no mira las manos sino los ojos del que habla, y a veces la boca. De vez en cuando asiente con un movimiento débil de la cabeza.

Una serpiente muy larga y muy delgada, de color gris verdoso, asoma de la nariz del hombre que escucha y se estira por el aire hasta entrar en la oreja derecha del hombre que habla. Ninguno de los dos parece darse cuenta de esa cuerda viviente que cuelga entre ellos y los une, y que poco a poco sigue fluyendo dentro de la oreja del que habla hasta que la cola se suelta de la nariz del que escucha y se agita mientras sube y sube y sube.

A todo esto, el hombre que habla se ha ido poniendo pálido, y ha empezado a perder el control de las palabras. Cuando la cola de la serpiente desaparece dentro de la oreja, el hombre que habla baja las manos y se calla. Un segundo después cae el suelo. Su cadáver se deshace en una montaña de cenizas.

Pero ha quedado una silueta, un fantasma, un recuerdo del hombre que hablaba que aún sigue de pie, y que poco a poco levanta las manos otra vez y retoma el discurso. En tanto, mientras vuelve a asentir con la cabeza, el hombre que escucha saca un escobillón que tenía medio oculto a sus espaldas y barre las cenizas del piso.

* * *

9

Foster se arrastra por el laberinto de túneles subterráneos, con la única luz de su casco y el peso intolerable del tubo de oxígeno.

De vez en cuando le llega el ruido de otros exploradores, que se arrastran por túneles diferentes.

O tal vez sólo sea el eco de su propio arrastrarse, que va y vuelve rebotando en las paredes curvas.

O tal vez no sea el arrastrase de nadie, sino el movimiento inconsciente de las rocas, que crujen, se acercan y se separan según el calor o el frío que les llegue por las aberturas de la Tierra.

O ni siquiera eso, sino el debatirse de los oídos de Foster, ansiosos por percibir algo que no provenga del cuerpo que los incluye y los lleva consigo en una aventura de final imprevisible.

O apenas la imaginación de Foster, el intercambio de cantidades minúsculas de energía entre sus neuronas desesperadas, que sólo esperan con deseo el momento de acabar con tanta soledad.

* * *

10

La larva está comiendo el tomo VI del Diccionario Enciclopédico, palabra tras palabra, ejemplo tras ejemplo. Atraviesa un Ponerle como chupa de dómine y al otro lado del papel llega a Jugar con dos barajas. No se detiene en Dar con los huevos en la ceniza ni en Más viejo que la sarna. Está muy ocupada en huir de la digitalización.

* * *

11

En el centro de esa línea en espiral hay un punto anaranjado que no tiene explicación. Las huellas llevan a cualquier parte menos al culpable. Sabemos muy poco, cada vez menos, como si el punto anaranjado nos fuese absorbiendo los depósitos de memoria.

Alguien pulsa un botón, pero no hay respuesta. Quién nos dice que el botón esté conectado a algo. Puede ser una trampa, pero si es así ya caímos.

Nos movemos lentamente, buscando los puntos de menor resistencia, tratando de aparentar que estamos todos de acuerdo. Clara sonríe, pero nadie le hace preguntas.

* * *

12

Todo se va poniendo amarillo. Es una plaga, una catástrofe, un desafío a las leyes de la física.

El olor de las uvas se pone amarillo. Alguna gente empieza a preocuparse.

Sale en los diarios: “El tacto de la seda se puso amarillo.”

Sale en la televisión: “El sonido de las bocinas se puso amarillo.”

Hay quienes corren en busca de refugio, pero no tienen dónde ocultarse porque sus propias percepciones los persiguen.

* * *

13

El policía, de pie en la vereda, toca silbato cada vez que alguien estaciona donde está prohibido. Mucho más arriba, en el balcón del sexto piso, Di Biase saca un pelo de gato de la pierna izquierda del pantalón y lo arroja en dirección al policía. El pelo se va hacia cualquier otro lado, llevado por las corrientes de aire, pero a Di Biase no le importa porque su venganza es simbólica. ¿Qué probabilidades hay de que ese pelo, dentro de diez minutos o seis días o cuatro meses, acabe justo en la gorra del policía? El policía, de todos modos, estornuda. Como si presintiera algo.

* * *

14

La piedra de los acantilados es casi negra, igual que el agua del mar, igual que las nubes de tormenta que pasan más arriba. Pero el paisaje está decorado con manchas de color: las puntas irisadas de las olas con petróleo, los restos color ladrillo de la casa del guardaparque que cuelgan en lo alto, la luz intermitente de un avión que vuela bajo.

La alegría y la pena están separadas por una línea curva.

* * *

15

Está pegando un papel en la puerta, con dos tramos de cinta adhesiva. Pone uno en la esquina superior izquierda, y el otro en la esquina superior derecha. El papel queda un poco torcido. Trata de despegar el tramo de la derecha, pero con él empieza a salir la capa de pintura blanca que recubre la puerta. Abajo hay una capa de pintura verde, que hasta ahora le resultaba desconocida.

Corta otro tramo de cinta y la pega sobre el verde. Luego la arranca, y ve que abajo hay una capa de pintura roja. Podría seguir del mismo modo y llegar al fondo de la verdad, pero tendría que ir a comprar más cinta adhesiva.

Va a tirar el rollo vacío a la basura y regresa al papel, que dice: “Esta puerta es mía.” Saca una birome del bolsillo y empieza a corregir el texto para que diga: “Esta puerta, con todas sus capas de pintura, es mía.” Debido a la posición, la birome deja de escribir justo antes de la a de “pintura”. Queda así: “Esta puerta, con todas sus capas de pintur”, y más abajo, “es mía”.

No importa. A quién se le va a ocurrir disputársela. Así como van las cosas, bien podría ser el último hombre sobre la Tierra.

* * *

16

A bordo del Barma Farma, en algún lugar del Océano Índico

Nick se mordió el lado derecho del bigote. Bajo sus pies, la cubierta se alzó lentamente y luego volvió a bajar. El mareo crecía con lentitud pero con firmeza. En unos minutos más llegaría al nivel máximo, y lo obligaría a inclinarse sobre la borda para vomitar otro poco de espuma,, indistinguible de la maravillosa espuma que adornaba las olas.

La música que llegaba del salón de fiestas era cada vez más insoportable. Trompetas dulces como caramelo, violines llorosos como chocolate, una cantante tierna como crema recién batida. Nick sintió que el estómago daba otra media vuelta, y a la vez percibió la mirada obtusa del capitán, borracho perdido durante dos décadas enteras, que lo contemplaba desde la claridad relativa de una escotilla a medio abrir.

–Mañana –dijo el capitán, estirando las vocales.

–¿Mañana? –preguntó Nick con un hilo de voz.

El capitán no respondió. Dio un paso atrás, y allá fue a reunirse con los violines y otro vaso de vodka.

Por encima de todos ellos, el sol iniciaba la última de sus tormentas.

* * *

17

–No, eso no –dijo Carla, y puso los ojos en blanco.

El operador aumentó el volumen de las risas enlatadas. Los ojos en blanco de Carla eran el punto más alto del programa. Los ponía en blanco cada día, desde 1984. El rating no dejaba de aumentar. La grabación de las risas enlatadas era la misma desde 1991, año en que habían reemplazado al productor general.

Francis empuñó el control remoto y cambió de canal. Pero los ojos en blanco lo perseguían. En todos los canales creía ver lo mismo. Levantó los pies y los usó para tapar una parte de la pantalla. El sonido de las risas enlatadas se hizo más suave, hasta mezclarse con las olas de un mar que lentamente fue inundando la ciudad hasta ahogar a todos los habitantes.

* * *

18

Los gases se expandieron hasta ocupar todo el espacio disponible. Los líquidos adoptaron la forma de sus recipientes. Los sólidos, en cambio, conservaron sus formas. En la clase de física, esta vez, todo anduvo de acuerdo con lo esperado.

* * *

19

Loriander Padla atravesó la habitación con tres pasos largos y abrió la ventana para que entraran los cuervos. El ruido de las alas fue un concierto de música étnica. El movimiento, un mar de cenizas levantado por el viento. Ojos, picos, garras: todo afilado.

El espejo giratorio se dio vuelta para enfrentar el espejo de la pared. La mirada de ambos se cruzó y así construyeron un pasillo infinito en el que los cuervos se metieron a buscar su propio reino.

Durante las horas siguientes, las luces se encendieron poco a poco. Alguien se asomó al borde del abismo y volvió para explicarlo a los demás. La nube roja avanzó con más rapidez que las otras, mientras el sol se quedaba en la cima de las torres. Nunca más volvió el invierno.

* * *

20

El irlandés se agazapa tras una roca mientras el castillo pasa al trote. Nada de magia. Nada de hechizos en la luna. El infierno está hecho de colecciones incompletas.

Traemos un vaso de vino al borde del lago. Es de noche. No hay estrellas porque el cielo está de viaje. Si jugamos con fuego podemos terminar borrachos, pero es poco probable que alguien venga a pedir revancha. Queremos correr riesgos.

El caucho apenas resiste. Cae una gota de lluvia, y ya estamos todos enfermos. No quedan cables lo bastante tensos. Empezamos a mirar hacia abajo. Llegados a este punto ya no hay nada que nos detenga.

Los oídos están tapados por una capa de algodón. El árbol, como de costumbre, no hace nada. Apenas hay viento. Tragamos las pastillas más dulces sin sonreír, como si el horizonte se estuviera acercando.

El dolor es rojo.

(Enero de 2004)

Sección: Y etcétera

71 respuestas ↓

  • 1 Amor Entintado // Sep. 20, 2004 a las 9:20

    Ésta es la prueba que, finalmente y sin ningún tipo de dudas, termina de comprobar que los lunes por la mañana son mucho, muchísimo mejores que lo que dicen por ahí.

    Gracias por tamaño regalo, Eduardo.

  • 2 Eduardo // Sep. 20, 2004 a las 12:06

    ¡Qué bien que suena dicho así! Gracias a vos, A.E.

  • 3 carlos // Sep. 27, 2004 a las 11:30

    los cuentos no son cortos

  • 4 carlos // Sep. 27, 2004 a las 11:30

    esto es una mierda

  • 5 Anónimo // Oct. 19, 2004 a las 15:15

    SI ME GUSTARON PERO QUE SEAN MAS FLEXIBLE

  • 6 juan arán // Oct. 28, 2004 a las 2:48

    Lamentablemete el unico cuento que me gusto fue el numero uno, los demas son muy largos y sin sentido al menos para mi.

  • 7 biki jove vilcapaza // Ene. 3, 2005 a las 18:29

    te mando estos poemas pa raq tu trabajo

  • 8 natalie // Jun. 15, 2006 a las 21:00

    tener el cuento de Manchas de color de federico gana

  • 9 camila // Jun. 25, 2006 a las 17:23

    en reslidad no me interesa

  • 10 camila // Jun. 25, 2006 a las 17:24

    no me interesa para nada

  • 11 AthueL Argentino // Jul. 30, 2006 a las 13:07

    Gracias Eduardo por compartir sentires y mensajes.
    Atte. Un artesano

  • 12 cacho // Oct. 11, 2006 a las 18:57

    Estos cuentos me exitaron. Me gustaria conocer al bombom que los escribio.
    Cualquier cosa buscame en los bosques de palermo, te espero esta noche, no me falles, voy a tener una cartera roja.
    Si queres pasar la mejor noche de tu vida acepta.

  • 13 tuculopeludo // Nov. 13, 2006 a las 12:37

    BOLA DE MAMONES O.o

  • 14 tuculopeludo // Nov. 13, 2006 a las 12:39

    PUT0S
    PUT0S
    PUTOS
    PUTOS
    PUTOS
    PUTOS
    PUTOSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS

  • 15 dayana itcel velazqu // Ene. 25, 2007 a las 20:46

    no manchen hocea solo copie un cuento por que me urgia pero estan del asco

  • 16 dayana itcel velazqu // Ene. 25, 2007 a las 20:47

    no manchen ocea es un asco

  • 17 dayana itcel velazqu // Ene. 25, 2007 a las 20:47

    estavan super padres}

  • 18 dayana itcel velazqu // Ene. 25, 2007 a las 20:48

    estavan estuperfection

  • 19 stella // Ene. 25, 2007 a las 20:53

    todos me encantaron estan de pelos son fasinantes espero que escrivan mas

  • 20 armando // Ene. 25, 2007 a las 20:54

    todos me encantaron estan de pelos son fasinantes espero que escrivan mas

    PERFECTO

  • 21 cacho // Mar. 19, 2007 a las 18:30

    mexicanos raros fuck you

  • 22 Fernando Abe // Jun. 6, 2007 a las 15:11

    Osea no sean losers idiotas los “cuentos estan pa la verga” aganle un favor a la sociedad y MUERANSE ESTUPIDOS

  • 23 Fernando Abe // Jun. 6, 2007 a las 15:11

    Osea no sean losers idiotas los “cuentos” estan pa la verga aganle un favor a la sociedad y MUERANSE ESTUPIDOS

  • 24 Fernando Abe // Jun. 6, 2007 a las 15:11

    Osea no sean losers idiotas los “cuentos” estan pa la verga aganle un favor a la sociedad y MUERANSE ESTUPIDOS

  • 25 Fernando Abe // Jun. 6, 2007 a las 15:13

    neta ya mueranse raritos

  • 26 seba // Jun. 14, 2007 a las 18:26

    tan entera choros los cuentos

  • 27 seba // Jun. 14, 2007 a las 18:26

    tan entera choros los cuentos

  • 28 seba // Jun. 14, 2007 a las 18:26

    tan entera choros los cuentos

  • 29 melchinita$ // Ago. 8, 2007 a las 16:08

    es una bosta…
    si para estudes es un cuento de terror…
    yo soy floricienta…
    publiquen algo que tenga por lo menos estructura narrativa….

    vallanse a la mierda!

  • 30 melchinita$ // Ago. 8, 2007 a las 16:08

    es una bosta…
    si para estudes es un cuento de terror…
    yo soy floricienta…
    publiquen algo que tenga por lo menos estructura narrativa….

    vallanse a la mierda!

  • 31 milagros // Sep. 29, 2007 a las 21:33

    bueno me parecio buy bonitos pero tambien deoerian hacer cuentos mas cortos para algunpos trabajos que dejan px kajajaajj bueno espero k me aigas en tendido jaj (:-) bye

  • 32 milagros // Sep. 29, 2007 a las 21:33

    bueno me parecio buy bonitos pero tambien deoerian hacer cuentos mas cortos para algunpos trabajos que dejan px kajajaajj bueno espero k me aigas en tendido jaj (:-) bye

  • 33 andrea estefany // Oct. 2, 2007 a las 20:38

    hola solo puedodecir que me gustaron todos pero hay que hacerlos aun mas cortos

  • 34 lesly marlen // Nov. 9, 2007 a las 0:12

    aki io de new loka jajaja
    no p’zzz solo les digo algo naketes

    dejen empaz los cuentos no zoii ni chikilla ni grande zoii una morra normal ok

    bn colomia puro simbolo star ok

    bno p’zzz dejen empaz los cuentos x k io digo ok

    zino los voii a reportar jaja puro pex pero no io ia les dije dejen empaz los cuentos son patra niñoz no para nac@s como ustedes ok

    biiieeee…ridiz..selosos los k dicen cosas de los mexicanos

  • 35 renata // Nov. 14, 2007 a las 20:17

    no lei ninguno! solo el primero

  • 36 renata // Nov. 14, 2007 a las 20:18

    no lei ninguno! solo el primero

  • 37 Jose angel // Nov. 14, 2007 a las 22:32

    esto es un sentimiento unico que se siente pocas vese shace que quieras leer mas de lo que estas leyendo si pudieran enviar mas historias como estas a yu_gui_ho175@hotmail.com

  • 38 tupapa // Nov. 21, 2007 a las 15:47

    estos cuentos son una mierdaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!

  • 39 Cretuz // Nov. 29, 2007 a las 0:57

    estos kuentos son un asco ni si quiera se deberian poder llamar kuentos yo los puse para contarle uno a mi amada y vomite los cuentos

  • 40 florchus // Dic. 2, 2007 a las 20:13

    la verdad es que no me gustaron mucho los cuentos!!!

  • 41 florchus // Dic. 2, 2007 a las 20:13

    la verdad es que no me gustaron mucho los cuentos!!!

  • 42 florchus // Dic. 2, 2007 a las 20:14

    la verdad es que no me gustaron mucho los cuentos!!!

  • 43 estos // Dic. 12, 2007 a las 23:17

    no manches pinches cuentos sarros yo ni en is tyempos mas remotos de apuracion copeo uno

  • 44 el che // Ene. 20, 2008 a las 22:11

    estan chidillos

  • 45 anonimo // Ene. 30, 2008 a las 19:16

    te amo carlos gabriel

  • 46 lololop // Feb. 6, 2008 a las 20:23

    esto es un aso nu sirve nada

  • 47 lololop // Feb. 6, 2008 a las 20:23

    esto es un aso nu sirve nada nu pierdan su tenpo aki

  • 48 Francisco Alberio // Abr. 1, 2008 a las 5:02

    El libro cerrado está sobre la cama. No vale la pena contar las luces porque hay una sola. Pero las sombras, ah, las sombras.

    El ruido del cañón distante hace vibrar la tapa. O tal vez no sea culpa del papel sino de la mano que se apoya y tiembla. Detrás hay un haz de músculos tensos.

    –Te veo el martes –dice la voz que se va.

    Sí, pero ¿cuánto falta? Todo sería más fácil si supieras qué día es hoy.

    ¿Martes? ¿Qué día es martes? ¿Hoy? ¿Qué día es hoy?

    Incierto, en un cuarto en el que pocas señales de tiempo da. Incierto para el chico, única señal de vida en él. Y ese cuarto es este, y ese chico soy yo.
    Ni las luces, ni las sombras, ni el calendario me podran ayudar.
    Aqui he despertado de un sueño que vigente, parecía eterno, pero ya no. Pero¿Cuákl fue el sueño? ¿Quién soy yo? No recuerdo nada antes de ese sueño, ni el sueño, ni yo.
    “No sos nadie”, me ayuda la lógica, no la escucho, me sobreestimo, y me apodero de una situación que me maneja facilmente. Pero facil también la solución, la no-solución. No soy nadie, no tengo pasado, no soy yo, ni siquiera yo.
    Mi cara, necesito ver mi cara. No hay espejos, tampoco estoy yo.
    Esa voz, anunciado que nos volveríamos a ver. Cuando nunca nos vimos. ¿Dónde estoy? ¿Cómo llegue hasta aquí? Me preocupa saber que tengo tantas preguntas y tan pocas respuestas, y mas aún, muchas de esas respuestas no encajan con ninguna de las tantas preguntas.
    Algo raro pasa, ya lo sé, no responde a ninguna de las preguntas.
    Intento recordar el sueño, y intento recordar quien soy. Que paso, antes del sueño.
    Quizás acá he nacido, en este cuarto, ahora, pero no. Algo me dice que no.
    Porque recuerdo las cosas, sus nombres.
    ¿Y porque ese sueño? ¿Por qué hablo de un sueño, ni siquiera lo recuerdo, como sé que existió? Tampoco conozca la respuesta a esa pregunta, pero lo recuerdo, tuve un sueño, lo supe cuando me desperté, eso si lo recuerdo. Recuerdo haber tenido ese sueño, y en su momento quizás hubiese podido recordarlo, pero no. ALgo se interpuso, esa voz.
    “Te veo el martes” ¿Qué día es hoy? Y nunca respondió. Se ha ido. Eso creo. Son todas suposiciones, cuando despiertas en un lugar desconocido, cuando no sabes quien eres, cuando no sabes porque estas ahí.
    Supongo que se ha ido, porque nunca respondió. Quizás aun me escucha, quizás solo sea una voz. Algo raro pasa.
    Vuelvo a las pregutnas luego de un paseo por preguntas que aún no han llegado.
    ¿Por qué aún no he salido? La puerta, obvia desición.
    ¿Dónde esta la puerta? Paredes blancas sin más que ese reloj. Un cuarto vacio, más alla de esta cama, de este libro, y de ese cañon.
    Son tan pocas cosas que me facilitan el decidir por donde empezar.
    El libro, lo abro. Página vacía, sigo la lógica y miro la segunda, también, y la tercera, también. Hago una rápida pasada por todas, y todas, también, vacias. Casi cierro el libro pero retrotraigo esa acción, algo había, lo puedo asegurar. En algun lugar ví algo. La última página. “Fin”

  • 49 Francisco Alberio // Abr. 1, 2008 a las 5:12

    Bueno, tengo por principio, en principio, el no subestimar al lector. Más aún, lo elogio totalmente al escribir como escribo, dejando el cierre a su disposición y dependiente de su capacidad.
    Entre de pedo en este blog, buscando “cuentos muy cortos”. Antes había abierto el word e intentado escribir, pero 2 segundos duró el intento hasta el cambio de idea: Buscar un cuento para seguirlo.
    El cuento debería ser corto, por lo que googlié: “cuentos muy cortos”.
    Ya con este cuento, el primero, decidí ponerme a escribir, lo vi atractivop para la tarea que me había planteado, principalmente, y en un principio, porque parecía poco cerrado, claro está, como la mayoría de los cuentosque se puedan escribir en tan pocas líneas y no tengan en sus planes ser una bizarrada.
    Para no seguir aburriendo, no investigue, pido perdón por eso, y ya estoy aquí. Quiero decir, no se quien es el autor del blog, pero ahi le dejo mi recuerdo. Como alguien siguió su cuentito. Y ahora empiezo a pensar en aprovechar este recurso, más allá de si ya se ha hecho o no, pido a los lectores,y comentadores a la vez,que digan lo que tengan que decir con respecto a eso.
    En fin. Si alguien quiere seguir el texto, que parece cerrado pero no lo está, bienvenido sea y le estaré muy agradecido. También sugiero que se puede hacer algo anterior, al cuentito que el presente blogger nos facilito.
    Sin más, espero que sirva, y que algún dia juntos podamso escribir un libro, y vuelvo a decir, si ya se ha hecho que alguien me informe alrespecto, y veremos como aprovechar nuestar creatividad por otro lado.
    Mi casilla, asi me avisan…
    mechupa1huevo@hotmail.com
    Un gusto.

  • 50 Francisco Alberio // Abr. 1, 2008 a las 5:49

    El policía, de pie en la vereda, toca silbato cada vez que alguien estaciona donde está prohibido. Mucho más arriba, en el balcón del sexto piso, Di Biase saca un pelo de gato de la pierna izquierda del pantalón y lo arroja en dirección al policía. El pelo se va hacia cualquier otro lado, llevado por las corrientes de aire, pero a Di Biase no le importa porque su venganza es simbólica. ¿Qué probabilidades hay de que ese pelo, dentro de diez minutos o seis días o cuatro meses, acabe justo en la gorra del policía? El policía, de todos modos, estornuda. Como si presintiera algo.
    “Salud”, casi saludando, le dice un Martin, que pasa a su lado caminando. El de la derecha, de esos tres chicos que se dirigían a la facultad.
    Se rie Fede, el del medio, y se queja Pancho, el de la izquierda.
    -Odio a la gente que dice “salud”, y a la gente que dice “exitos” en vez de suerte.
    -Por qué? Estirando la “e”, le dice Rodri, que aparece desde atras cuando nadie se lo esperaba, pero sin sorprender a nadie.
    -Que hacés Rodri? Otra véz estirando la “e”, lo saluda Fede, quién también estiro, pero tanto, la “o”, de Rodri.
    Rodrigo, compañero de los chicos, quién también se dirige a la facultad.
    Charla, entre Rodrigo y Fede, los dos del medio, de ese grupo, ahora, de 4. Fede mas a la derecha, Rodri, más a la izquierda.
    Fede le cuenta de un profesor nuevo, el cuatrimestre recién comienza, la mayoría de los profesores son nuevos para ellos. Todos, todos esta vez son la mayoría.
    Se lo consulto a Nico, amigo, con quien meintras escribo chateo, y me responde rápidamente, sacándose el problema de encima: “Si son más que la otra parte son la mayoría”.
    Nico, o más bien: nico_derobertis@hotmail.com, ex compañero del cbc, amigo de pocas andanzas, compañero. Amigo, mejor dicho, y compañero, de pocas andanzas. Julio y agosto de 2006, mi primer año en Capital, ingreso a la facultad en la sede Tucuman de la Universidad de Buenos Aires. “¿Sos algo de Natalia?”.
    Natalia Alberio, supongo, ese es mi apellido. Eso supongo que me quizo preguntar. Y no, no soy algo de ninguna natalia que conozca, por lo poco que se de mi familia.
    Mi familia. Mis viejos, separados entre sí. Mi vieja acá, Capital. Mi viejo allá, Bragado.
    Bragado, mi ciudad natal. Mejor dicho, mi ciudad, no natal, nací en Capital, me crié en Bragado. Allí fue donde conoci a mis amigos y donde compartí todo con ellos. Allí fue donde me enamore tantas veces de pendejo,y donde me desenamore tantas veces, ya mas grande, entre otras cosas, de la vida. No de la mia, con la mia no tengo mucha relación.
    Mi vida. 19 años, ellos conforman mi vida, la que ya viví, entendiendo, por ahora, mi vida como mi pasado, hasta hoy, hasta ahora.
    Ahora. Primero de los tantos días del cuarto, de los tantos meses del octavo, de los diez años de la primera, de las diez decadas de el veintiuno, de los tantos siglos de la historia, según los cristianos, caro está. 1 de abril de 2008, para quienes hayan evitado el calculo. Ese es mi ahora, éste, en el que entre otras cosas, escribo.
    Otras cosas. ¿Otras cosas?
    Sí, otras cosas.
    También muevo mi pie izquierda provocando el roce, medias mediante, entre ambos pies. Tengo dos.
    Y otras cosas.
    Escucho, ruidos, no molestan, vienen de afuera.
    Afuera. Paraguay al 1800, Capital Federal, Buenos Aires, Argentina.
    Acá es donde vivo, desde hace algo así como 600 días. Donde escribí tantas veces, donde leí tan pocas. Dónde vi ganar a boca y donde escuche los goles de Riquelme. Donde los festeje, donde los disfrute. Donde dormí, comí, cojí, escribí, leí, sufrí, partí. Tango, no quiero recurrir al tango.
    Acá es donde se repetiran todas esas cosas, algunas mas que otras, eso espero.
    Acá es donde tuve tantas conversaciones por telefono, donde recibí y envié tantos mensajes de texto. Donde hice algunos trabajos para a facultad. Porque de eso se trata mi carrera.
    Mi carrera. Publicidad.
    Estoy cursando el segundo año, recién lo comienzo, y me gusta, me gusto, así si, asi me agrado.
    Me gusta lo que estoy haciendo y lo que por ello podré hacer en elfuturo. Me gusta innovar, me gusta ser aplaudido, me gusta que me guste algo que hice, me gusta disfrutar espectando algo que yo creé. Me gusta que alguién haya disfrutado de lo que en mis ideas creció.
    Mis ideas.
    No tengo teorías cerradas, pero tengo mínimas ideas que algún día me levaran a ello.
    La muerte es mala.
    Por ejemplo, y a partir de ello todo lo demás.
    Tendré poca personalidad, pero cuando hablo de mis ideas no hablo tanto de mis sentimientos, de mis ideales.
    Quizás no tenga de estos.
    No se si la muerte me parece mala. pero me gusta haberlo dicho, y de ahí en má sme considero capaz de mantener una discusión al respecto, y ganarla. Si, porque soy de los que creen que las discusiones se pueden ganar.
    Soy de losque creen que hay cosas buenas y cosas malas.
    Quizás ahí, y ahora, haya encontrado mis ideales.
    Jugarsela, no abusar tanto del recurso siempre accesible de la relatividad.
    “Las cosas no son malas o buenas, algunas son mejores y otras peores.”
    La relatividad es peligrosa, nos esta quitando de a poco los cimientos, únicos posibles para la creación de un castillo grande, el progreso.
    La verticalidad, se pierde, porque buscamos constantemente más piso. Lateralizamos. Y dejemde decirles que el piso es infinito, aprovechemos el tiempo, construyamos, verticalicemos.
    No por eso dejemos de explorar, porque eso dará sus frutos, pero empecemos a recojer los frutos porque se estan empezando a caer y a ensuciar así ese piso, ese que tanto queremos, ese que nos permitirá construir este castillo inmenso para llegar al punto máximo, la perfección.
    La perfección.
    Creo en la perfección, y no quiero llevar la contra con todo eso, simplemente queiro creer en ella. No en que nada es imposible, pero si en la perfección, porque hacia ella apunto. Creer que existe es lo que me hace seguir buscandola, y por más lejos que este, y por más que sepa que no existe, sé que la voy a encontrar. Y si para ello tengo que crearla, hare todo lo posible para que así sea. Y si no lo logro, podran decir que he fracasado, pero no hasta entonces. Lola lola.

  • 51 oscar // Abr. 24, 2008 a las 18:52

    esto es una mierda cagados

  • 52 mariela // May. 15, 2008 a las 17:16

    buneo la verdad los q lei me sonaron muy mal bueno yo les voy a contar un cuento mio q invente con una amiga
    la princesa trola!!!
    habia una ves una campesina q era fea,muy fea,realmente asquerosa, en fin era fea!!!!
    un dia se enamoro de una pricesa y se dio cuenta q era un pokito rara.
    la princesa tambien era rarita
    en tonces se casaron
    pero el problema era q no podian tener hijos entonces la campesina se tiro un tiro.
    la princesa festejo x q la campesina se abia muerto
    y entonces FIN!!!

  • 53 magdiel // May. 28, 2008 a las 17:49

    los cuentos stan de narabilla

  • 54 magdiel // May. 28, 2008 a las 17:49

    klk

  • 55 magdiel // May. 28, 2008 a las 17:50

    klk ya to2 sta liosto lo copie to2

  • 56 nani // Jun. 18, 2008 a las 9:41

    no manches ni se entienden los cuentos se tienen k esforzar + sale
    OK?

  • 57 nicolas // Jul. 1, 2008 a las 21:13

    pongan + cuentos

  • 58 eduardo // Jul. 3, 2008 a las 9:53

    son mas fome

  • 59 karina // Jul. 3, 2008 a las 9:55

    agan algo bueno en su vida porf

  • 60 IVY // Jul. 6, 2008 a las 21:05

    la verdad que re entretenidos y fluidos.muy buenos.
    Y para todos los deformes que se hacen los lectores y critican sin saber, empiezen por los tres chachitos!

  • 61 IVY // Jul. 6, 2008 a las 21:09

    DEFORMES!!! ni escribir!!
    hay que darle las gracias a “mariela” por escribir su lado más inteligente en esta pagina, gracias por tu esfuerzo MARIELA!!

  • 62 Jessica // Jul. 20, 2008 a las 23:45

    Muy bien

  • 63 NENITA // Jul. 30, 2008 a las 19:53

    OYE LA VERDAD NO LO ENTENDI MUY BIEN PERO MUY BIEN POR ESFORZARTE SIGUE ASI Y SERAS UNA GRAN ESCRITORA

  • 64 NENITA // Jul. 30, 2008 a las 19:56

    el mensaje anterior es dedicado al cuento de mariela

  • 65 nohemi // Ago. 26, 2008 a las 18:41

    no tienen tituloo

  • 66 andre // Ago. 27, 2008 a las 17:33

    wue priimero qee todo nu lo leei pero mariiela el cuento qee imbentaron con su amiiga esta bueno pero falta terminarlo lo re cagaron nenaa!!!ç

  • 67 HEYDI // Ago. 28, 2008 a las 23:34

    SOLO LES QUERIA DESIR QUE ESTAN DE PELOS LOS CUENTO ESPERO QUE ESCRIBAN MAS Y NO LES AGAN CASO A LOS QUE LES INSULTEN USTEDES SIGAN ´PORQUE YO AMO LA LITERATURA

  • 68 halmar // Sep. 2, 2008 a las 17:51

    la verdad no me gusto ni uno deberian hacer cuentos que tengan sentido para trabajos como yo que estaba buscando uno para literatura

    atte. Halmar

  • 69 mandii // Sep. 3, 2008 a las 22:30

    la neta me gustaron los cuentos stan bien para
    trabajaos escolares pero hay qee hacerlos mas cortos

  • 70 anonimo // Sep. 3, 2008 a las 22:33

    te amo fernanda

    atte mandii

  • 71 PUTOS // Sep. 7, 2008 a las 17:08

    COLA

Dejar un comentario