Diseño nuevo en Imaginaria

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Hay diseño nuevo en Imaginaria.

Me metí a investigar CSS, en particular para un diseño de tres columnas. Lo hice. Lo probé en IE 6.0 y en Firefox, y me pareció suficiente porque no había cosas raras. Lo publiqué. De inmediato, me escribieron que se veía mal, no sé en qué plataforma. ¿Cómo resolví el problema, rápido y sin fallas? Metí el paquete en una bonita, clásica y nunca bien ponderada tabla, y todo arreglado. No perdí nada de lo logrado con los estilos, y el sitio dejó de aparecer “roto”.

El estado actual del sistema de CSS es desesperante. El diseño de un sitio mejora mucho en aspectos decisivos, pero es tan difícil de implementar para todas las combinaciones de browser y sistema operativo que ahuyenta a cualquiera. Por ejemplo, las especificaciones, hasta la versión 2, no toman en cuenta que haya columnas: parece casi una distracción de quienes armaron el estándar que las columnas sean posibles. Y hay muchas maneras en que el contenido puede romper el diseño más cuidado.

Me parece espléndido lo que se puede hacer con las listas, con la tipografía, con los espacios en general. Pero por más discurso semántico que se saque a relucir, no veo la conveniencia de que todo, todo, todo esté hecho en CSS. Al menos hasta que haya un consenso sobre la versión 3 y cada browser la implemente.

Calvin & Hobbes

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Como si hiciera falta, aquí va otra maravillosa demostración de que Calvin & Hobbes es la tira más genial de la historia. No es sólo Calvin, no es sólo su Hobbes. Cuando el padre (u otro personaje “secundario”) pasa al frente, también se produce un momento inolvidable. “Well, we men are better at abstract reasoning. Go tell her that.” ¡Jua!

Las fotos que salen mal (1)

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Estamos en Temaikén. Un grupo de gente excitada se amontona frente al sitio donde viven los suricatas. Vale la pena: uno de ellos, de acuerdo con su comportamiento típico, está muy erguido sobre una piedra alta, oteando el horizonte para descubrir cualquier peligro que se acerque. Por algún motivo, el montón de humanos gritones no le parece peligroso.

Es mi oportunidad. Mientras Gabriel tironea para otro lado, renunciando a no acercarme más porque la gente no lo permite, levanto la cámara y disparo. El paseo sigue. Horas más tarde, al ver las fotos del día, me encuentro con esto:

Foto por Eduardo Abel Gimenez

¡Le acerté al suricata! Está ahí, ¿no lo ves?, justo en el centro. Es esa cosita de color ratón que aparece contra esas piedras de color ratón más claro. No, bueno, mucho no se distingue. Mala suerte que las piedras tengan casi el mismo color, y que la cámara no tenga zoom, y que no haya sombras estratégicas que…

Ah, la gente. Claro: la gente mira para otro lado. Si por lo menos todos aparecieran mirando hacia esa rayita vertical casi imperceptible. Pero no, nadie mira al pobre bicho que se esfuerza ahí arriba, están todos interesados en alguna otra cosa, algo que la cámara pasó de largo. De siete humanos claramente visibles, ninguno mira al suricata vigía. Tal vez por eso no le parezcan peligrosos. Pero ¿no te resultan interesantes las expresiones, las actitudes? No, entiendo: hay sólo una cara visible, media cara; y otra más, de perfil, sobre un fondo confuso, a la sombra de una gorra (sí, ahí había sombras, ¿te das cuenta?). El resto son nucas, o fragmentos de nucas. Y una espalda blanca. Y un brazo con remera verde.

Tal vez la composición lo salve todo: las tres franjas horizontales claramente delimitadas, cielo-piedras-gente, las nubes en un ángulo levemente distinto de la madera en que todos se apoyan, a su vez distinto del ángulo de las piedras. El centrado casi exacto de ese animalito que no se ve… ¿Poco afortunado, dijo alguien? ¿Feo? ¿Todas las casualidades en contra?

Vamos, que insisto en lo principal: el bicho está ahí. En serio. Acá abajo va un fragmento de la foto, píxel por píxel, para probarlo. Lo que pasa es que a veces, muchas veces, hay fotos que salen mal.

Foto por Eduardo Abel Gimenez

Adobe compra Macromedia

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Este weblog no acostumbra dar noticias, ni comentarlas. Pero cuando Adobe compra Macromedia la cosa tiene tal envergadura para quienes vivimos bajo el techo de la Web que no me queda otro remedio. Espero que pronto los PDF anden tan bien como Flash, y no a la inversa. Y que todos los sitios hechos en Flash se pasen de una vez a html, y no a PDF. (Vía Kottke remaindered links.)

Google Sightseeing

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Google presentó hace poco una opción que acompaña sus mapas de Estados Unidos y Canadá: la posibilidad de sustituir un mapa por una imagen satelital. En muchas áreas, las fotos satelitales llegan al nivel de ver con nitidez casas y autos. También, por supuesto, playas, montañas, árboles, lagunas, bases militares.

Pero lo genial es la aparición de un weblog, Google Sightseeing, que se dedica a recoger vistas que por uno u otro motivo valen la pena: monumentos, estadios, puentes, fenómenos naturales, la célebre Área 51… Y poner el link a la imagen en Google Maps satelital. Los visitantes mandan sus propuestas, y el editor (u editores) del sitio eligen. Hay muchas joyas, incluso para quienes no vivimos allá. Desde que lo descubrí lo miro día a día (publican mucho) y sigo cada uno de sus links. A veces me quedo largos ratos haciendo zoom para adentro y para afuera, recorriendo alrededores, paseando. Como dice el slogan de Google Sightseeing, “¿Para qué molestarse viendo el mundo en la realidad?”

Me imagino que el verdadero peligro, lo de veras apasionante y obsesivo aparecerá cuando aparezca el mismo servicio para los sitios que uno conoce bien.

Actualización (18/4): En una entrada del blog de Google se admiran del fenómeno y ponen varios links que hay que atender.

Ley

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En la tapa de Página/12 de hoy:

Una ley que entra en vigencia el 31 de julio ordena que todos los e-mails, el contenido de los chats y todo lo que se haga por Internet desde cualquier computadora deberá quedar guardado por diez años a disposición de la Justicia y de la SIDE. El derecho a la privacidad en debate.

Si hace falta explicar por qué esto es un desastre, en el artículo de Página/12 aparecen expertos que dan razones más que suficientes.

José

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—Es tarde —dijo José.

—¿Para qué? —preguntó José.

—Para muchas cosas —contestó José—. Para salir, por ejemplo.

—¿Y qué más? —insistió José.

—Para cocinar algo rico —contestó José.

—¿Y qué más? —siguió preguntando José.

—Para conseguir novia —contestó José.

—¿Y qué más? —volvió a preguntar José.

—Para ver mi programa favorito —contestó José.

—¿Y qué más? —volvió a insistir José.

—Para hacer lo que me gustaba cuando era joven —contestó José.

—Pero hay algo para lo que nunca es tarde —dijo entonces José.

—¿Para qué? —preguntó José.

—Para dejar de hacer preguntas —contestó José.

Y con esto José se fue a la cama.

El Caballero de la Paz

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El Caballero de la Paz sólo aparece en dos escenas del libro. La primera lo muestra en un centro comercial, cargando contra la pared de televisores de una casa de electrodomésticos, todos sintonizados en un canal que pasa noticias de la guerra. En la segunda se descubre que el Caballero de la Paz, en realidad, es ciego.