La Mágica Web

por Eduardo Abel Gimenez

La Mágica Web header image 2

F 51-55

7/12/2005

Podía mirar y no ser visto, escuchar y no ser oído, imaginar que tocaba y no ser tocado.

*

El interior de la construcción, por encima del cuarto piso, estaba plagado de trampas.

*

Tardé en convencerlos de que era yo: en el puerto había al menos cinco pares de anteojos de color rosa pálido, la señal que debía identificarme.

*

Luché contra la bolsa hasta rasgarla y salí para mirar mejor.

*

Pasé Güemes sin atender las baldosas flojas que me salpicaban los pantalones, ni el 68 increíblemente veloz que se enhebraba entre los autos como un camello en una sucesión de agujas.

Sección: Fuera de contexto

2 respuestas ↓

  • 1 Luisa // Dic. 27, 2005 a las 11:05

    La cuarta frase me recuerda un microcuento de diez palabras que escribí hace unos años:
    Salió, caminó desencajado y volvió a la caja con alivio.

  • 2 Eduardo // Dic. 27, 2005 a las 11:32

    Es cierto, Luisa. Me acuerdo de ese microcuento.

Dejar un comentario