Hay que contarlos con los dedos de los pies. Hay que tocarlos con la punta de los cabellos. Hay que soñarlos después de las cinco de la mañana. Hay que creerlos dos veces por día. Hay que llevarlos en un bolsillo interno. Hay que mostrarlos con respeto. Hay que seguirlos sin que se den cuenta. Hay que apostarlos cuando quedan pocas chances. Hay que mentirles siempre.
Tony, el autor del blog Calamo currente, utilizó mi tema “Arañas (se acercan)” (publicado aquí) como inspiración y banda de sonido para un “engolosinamiento formal”: una composición fractal en 3D que tomó la forma del video que aparece acá abajo. También se lo puede ver con las anotaciones del autor haciendo click aquí, cosa que recomiendo enfáticamente.
(Edith Mabel Russo falleció pocos días atrás. En el momento de componer y grabar esta canción no esperé que se conviertiera en homenaje. Las cosas ocurren de maneras imprevistas y a veces así de tristes.)
El martes pasado, 1° de mayo, fui al Jardín Japonés por consejo de Baterflai. Actuaba Mukaito Taiko, agrupación que “mantiene viva la tradición de este estilo musical que combina la percusión tradicional japonesa con los movimientos del karate”.
Maravilla. Maravilla de maravillas. Hay que estar ahí. Las fotos no sirven para mostrar lo que se siente bajo el mismo techo de esta gente. (Son más que los que aparecen aquí, pero no entraron todos juntos.)
Acá va un video que grabé. Es malo, no da una idea de la imagen que ofrece Mukaito Taiko, y apenas un vago reflejo del sonido. Pero tal vez sea mejor que nada. Se pone interesante sobre todo después del minuto veinte. La mejor parte: los últimos dos minutos.