Comentario sobre comentarios (y sobre Google)

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Desde hace mucho tiempo, casi todos los comentarios de visitantes en este sitio corresponden a posts muy antiguos, y consisten en palabrotas, insultos y expresiones de fastidio por no encontrar lo que se buscaba. Ya escribí antes sobre esto, con un ejemplo elocuente.

Quiero decir dos cosas. La primera es que, simplemente, me terminé de cansar. Sólo por eso a partir de ahora los comentarios serán moderados. Y voy a aplicar un criterio muy estricto para aprobar cada comentario: deberá estar relacionado con el tema del post (o relacionado con algo sensato en lo que otros comentarios hayan convertido al post, cosa que ocurre cada tanto); y deberá ser amable. Nada de comentarios con insultos.

La segunda cosa es que, habiendo visto una baja muy pronunciada en las visitas de la Mágica Web (de quince a veinte mil por mes a tres mil, en el último año), estuve buscando en Google algunas palabras clave para ver qué ocurría. “Mágica Web”, que antes daba este blog en primer lugar, ahora muestra:

Y así sucesivamente. Es decir, toda clase de links a este sitio (que los hay y muchos, y todos los agradezco inmensamente), pero no el sitio en sí. En las primeras diez páginas de resultados de Google, no aparece ni una vez el dominio magicaweb.com.

Algo similar ocurre buscando mi nombre. Antes, magicaweb.com aparecía en primer lugar. Ahora, no aparece en las primeras cinco páginas (y después no sé).

¿Qué pasó con Google? Como todo lo demás sigue igual, sospecho que los algoritmos googleanos me bajaron el pulgar por el lenguaje de los comentarios. No se me ocurre otra cosa, y puedo estar equivocado.

Juntando todo esto, no sé si racionalmente o no, pero profundamente harto, voy a hacer algo más con respecto a los comentarios, además de moderarlos. Voy a borrar todos los que convirtieron páginas y páginas de este blog en basura asquerosa. Me doy cuenta de que, por diversos motivos, debí moderar antes los comentarios. Pero no lo hice, pensando que favorecía alguna clase de libertad, y que dejaba al ecosistema de la Web florecer a su gusto.

Me arrepiento, entonces, de tanto dejar hacer, y tomo las riendas.