95%

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Esto me dice Gmail:

You are currently using 2639 MB (95%) of your 2767 MB

¡Emergencia!

(Bajó a 2605 MB, 94%, luego de borrar todo el spam. Igual.)

Supongamos que Google Maps

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Supongamos que la versión satelital de Google Maps alcanza un grado de definición uno a uno. Supongamos que la actualización de las imágenes se da en tiempo real. Supongamos que estoy mirando en la pantalla mi barrio, mi cuadra, mi edificio, mi techo transparente, mi escritorio. Si no es ya mucho suponer, supongamos que la pantalla de mi computadora apunta hacia arriba. ¿Qué veo?

Google Sightseeing

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Google presentó hace poco una opción que acompaña sus mapas de Estados Unidos y Canadá: la posibilidad de sustituir un mapa por una imagen satelital. En muchas áreas, las fotos satelitales llegan al nivel de ver con nitidez casas y autos. También, por supuesto, playas, montañas, árboles, lagunas, bases militares.

Pero lo genial es la aparición de un weblog, Google Sightseeing, que se dedica a recoger vistas que por uno u otro motivo valen la pena: monumentos, estadios, puentes, fenómenos naturales, la célebre Área 51… Y poner el link a la imagen en Google Maps satelital. Los visitantes mandan sus propuestas, y el editor (u editores) del sitio eligen. Hay muchas joyas, incluso para quienes no vivimos allá. Desde que lo descubrí lo miro día a día (publican mucho) y sigo cada uno de sus links. A veces me quedo largos ratos haciendo zoom para adentro y para afuera, recorriendo alrededores, paseando. Como dice el slogan de Google Sightseeing, “¿Para qué molestarse viendo el mundo en la realidad?”

Me imagino que el verdadero peligro, lo de veras apasionante y obsesivo aparecerá cuando aparezca el mismo servicio para los sitios que uno conoce bien.

Actualización (18/4): En una entrada del blog de Google se admiran del fenómeno y ponen varios links que hay que atender.

Seriedad

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Jamás me hubiera imaginado que en la oficina lo querían tanto. Se debe a que todo lo toma demasiado en serio. Una persona seria, abstemia y que no baila pegado es capaz de cualquier cosa. Para hacerlo necesita la ayuda, por ejemplo, de un país que persiga beneficios políticos con este tipo de acciones. Me desplazo sin ningún problema por las provincias de Alicante, Valencia y Murcia. ¿Dónde se vive más tranquilo? ¿Aquí o allá?

Las autoridades no han aportado ninguna cifra, ningún escenario, sólo esperanzas, deseos… Y tengo ya varios días, con sus noches de luna llena y el planeta Marte incluido, meditando profundamente. Buscar la música ideal para un asesino no es algo fácil. Medio muerto de miedo, oigo sonar de pronto a mi lado el trueno pavoroso de la voz sepulcral de mi tío. El destructor iracundo de símbolos es un personaje muy común. Honestidad, seriedad y responsabilidad 100%.

(Sí, hay un método. 1: Buscar “seriedad” en Google. 2: Tomar frases sueltas de los primeros quince o veinte resultados. 3: Jugar con ellas, sin alterarlas.)

Spam en Gmail

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Captura de pantallaHasta hace un rato, Gmail no mostraba la cantidad de mensajes sin leer en la sección Spam. Ojalá vuelvan a cambiar de idea: es deprimente.

Y otra cosa: están avisando que el spam de más de un mes de antigüedad se borra, y sin embargo queda ahí adentro spam de cuatro meses. En otra cuenta que usamos para TamTam, en cambio, cumplen rigurosamente.

Report Spam

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En Gmail, la opción “Report Spam” era un ítem de un menú desplegable. Hace un rato se convirtió en un botón bien visible, junto a (y del mismo nivel que) “Archive”.

Fragmento de captura de pantalla de Gmail

Google News España

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El martes pasado inauguraron Google News España. Hasta ahí bien. Pero yo tenía el Google News original como pagina de inicio, y ahora cada vez que entro me redirecciona automáticamente a la versión española. No me preguntaron. No me dieron la opción de volver atrás. Ni siquiera cambia la URL que aparece ahí arriba.

Esto ocurre con el Internet Explorer, no con Opera ni Mozilla. Me pregunto qué información diferente (o adicional) dará el IE.

Google News

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Google News tiene un nuevo servicio de alertas: se pone un nombre, una frase, un grupo de palabras, y una vez por día el servicio envía titulares de noticias en las que aparece lo que uno anda buscando.

Para probarlo se me ocurrió, entre otras cosas, pedir alertas sobre “Movable Type”. De esto hace tres días. La sorpresa es que no hay ni una sola noticia sobre el software con que administro este weblog. ¡Todos los alertas se refieren a Gutenberg!

No es que no tenga nada que hacer

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No es que no tenga nada que hacer, sino que no tengo ganas de hacerlo.

¿A qué estupidez cósmica puedo dedicar los próximos minutos? Veamos, por ejemplo, qué pasa buscando “a” en Google. Algo más estúpido que eso es difícil de hacer. Pero el resultado no es tan estúpido: aproximadamente 2.150.000.000 páginas incluyen “a”. Digamos que llama un poco la atención encontrarse de pronto con tantas páginas, que no sólo existen sino que están en la base de datos de Google.

¿Y si agrego otra “a”? ¿Si busco “aa“? La cosa se pone un poquito interesante: hay aproximadamente 12.500.000 resultados.

Ahora no me para nada, y a Google tampoco. Mejor hago una tabla:

Cantidad de aes

Resultados en Google

3

4.260.000

4

909.000

5

226.000

6

134.000

7

62.200

8

182.000

9

31.500

10

81.200

11

25.400

Con once aes hay algo casi tierno. Google pregunta: “¿Quiso decir aaaaaaaaaaaa?” Es que doce aes dan 53.800 resultados, más del doble que once.

El mundo es más raro, o más estúpido, de lo que uno cree. Avancemos rápido, que esto se pone pesado:

Cantidad de aes

Resultados en Google

29

1.890

37

1.250

53

848

66

909

87

96

100

342

A esta altura los listados de Google tienen un aspecto gracioso (o triste, según como se mire). Vale la pena ver el de las primeras diez páginas con 100 aes consecutivas.

Ahora voy por más: pongo 200 aes. Oh, no. Google dice que esa palabra es demasiado larga. ¡Están coartando la libertad de investigación!

Esto me desanima. No quiero seguir. Tengo hambre. Alguien, en algún universo paralelo igual de estúpido se ocupará de la letra b. Creo.

Hoy, Google da 65 resultados

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Hoy, Google da 65 resultados para la frase “quien ríe último ríe mejor” (entre comillas). El último de los resultados, la última risa, es una página que empieza así:

“El partido entre el CC Gracia y el Falcons de Preferente se jugará. Ha habido justicia. El WO no fue justo. Lo que está claro es que el amigo Jordi Perpinyá quedará marcado por este hecho. No quiso jugar el partido y ahora se tendrá que jugar. El Comité de Competición y Disciplina de la Federación Catalana de tenis de mesa ha puesto cordura a un hecho poco habitual y en alguna medida sorprendente.”

Sé que mi apellido es muy común

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Sé que mi apellido es muy común. Aun así, tengo una experiencia intensamente surrealista al ver esas páginas y páginas de caras y dibujos, completamente ajenos a mí, cuando busco Gimenez en la sección de imágenes de Google.

Algunos casos son francamente delirantes. Como cierto gimenez.gif, severo retrato que corresponde a un suboficial mayor (R), con la gorra bien calzada, que parece haber estado en la base Marambio. O el gimenez.jpg de una profesora canosa, sonriente, sonrosada, con vestido de tela celeste estampada, del Departamento de Sociología de la Universidad de California. O la muy erótica luciana_gimenez_01.jpg, portaligas, escote que sólo pudo ser creado en el Photoshop, que adorna un weblog en portugués compartiendo cartel con el Nighthawks de Edward Hopper.

Finalmente, yo estoy aquí. En un sentido profundo y definitivo, me resulto a mí mismo indistinguible del resto.

Acabo de cambiar la "página de inicio"

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Acabo de cambiar la “página de inicio” de mi Internet Explorer a Google News. Como explican aquí: “The headlines that appear on our homepage are selected entirely by a mathematical algorithm, based on how and where the stories appear elsewhere on the web. There are no human editors at Google selecting or grouping the headlines and no individual decides which stories get top placement.” Veremos.

"Google is testing a service

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“Google is testing a service on which anyone can ask a question (which costs 50 cents to post), say how much they are willing to pay for the answer, and then registered ‘experts’ will bid to respond. Everyone else will be able to read the questions and responses for free, and add their own comments. If questioners aren’t happy with the response, they can request a refund. This concept for a research service has been tried before, but Google’s power in the marketplace has a better chance of success than the smaller ventures that preceded it.” (Steve Outing, en E-Media Tidbits.)

Ayer necesitaba el teléfono

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Ayer necesitaba el teléfono del restaurante Balthazar, sobre la avenida Cramer, en mi barrio. En estos casos, lo primero que se me ocurre (antes de la guía telefónica, por ejemplo) es recurrir a Google. Escribí entonces las palabras “Balthazar” y “Cramer” en la casilla de búsqueda, convencido de que las dos palabras juntas bastaban para llegar sólo al restaurante. Y conseguí el teléfono dos segundos más tarde.

Pero la Web ya es demasiado grande para que las cosas queden así. En el quinto lugar de los resultados apareció una página llamada “Early Purcell (Porcel) Family History in Kilkenny”.

Un click más tarde, trasladado ya a la Irlanda del siglo XVII, me vengo a enterar de que un tocayo mío, un tal Edward Purcell, era bastante dado a la bebida y más bien violento. Insatisfecho con la herencia que le tocaba (que no era poca) quiso alzarse con todas las posesiones de su familia, los Ballyfoyle. Así, solía aparecerse en el castillo de Ballyfoyle con un grupo de hombres armados y echaba abajo la puerta. La página dice muy coloridamente: “On these occasions the fury of his passion made him vent seditious words against the King, abuse Mrs. Cramer with scurrilous language, and beat her to such a degree that she was in danger of her life.” Finalmente, Edward atacó a nuestro Balthazar Cramer, hijo mayor de quien tenía la concesión del castillo, lo hirió y lo amenazó de muerte, “but fortunately for himself was prevented”. Debido a esto tuvo que irse del país. Terminó en el Gens d’Armes de Francia (regimiento de donde viene la palabra “gendarme”), con una propiedad de 36 libras.

Por si alguien lo quiere, el teléfono de Balthazar (el restaurante) es 4783-4700. Está en Cramer 1757 (¡el año en que Elisabeth Cathrine Schwartzkopf, probablemente de København, Dinamarca, se casó con Baltzar (sic) Cramer!)

Google's near-magical ordering

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“Google’s near-magical ordering of the Internet is built around the notion that computers are good at doing repetitive, uncreative things — fetishistically counting things, for example — and rotten at understanding why they’re being asked to do these boring tasks. By contrast, human beings are great at understanding why they’re doing something, but they’re woefully deficient in the do-the-same-thing-perfectly-and-forever department.” (Artículo de Cory Doctorow, descubierto vía Dan Gillmor.)

"Prestidigitador plastificado" es un googlewhack

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“Prestidigitador plastificado” es un googlewhack. Busco las dos palabras juntas, sin comillas, en Google, y obtengo un solo resultado: hay una sola página en ese inmenso catálogo que contiene las dos palabras. Los Dioses de Internet han decidido honrarme con una pequeña revelación. Aquí está la captura de pantalla correspondiente (también se puede ver la versión en tamaño real, mucho más legible.)

Prestidigitador plastificado, un googlewhack

Googlewhacking es un deporte para tecnófilos en la Web. En inglés resulta mucho más difícil, porque hay más páginas y los resultados suelen ser más populosos. Algunos googlewhacks recientes incuyen “ambidextrous scallywags”, “squirreling dervishes”, “fetishized armadillo”. Las palabras tienen que estar en un diccionario. Hay un artículo en inglés aquí, y otro en castellano (bastante parecido al anterior) aquí. Dato inquietante: después de publicado, un googlewhack aparece tarde o temprano en Google, y el único resultado se convierte en doble: el original, más la página que señalaba el original.