(No me gusta la palabra “sonorización”. Se parece a “sonarse la nariz”. Pero no se me ocurren palabras adecuadas. En este caso particular hay canto y recitado, más efectos especiales. ¿Se puede llamar “música”? ¿Habrá que decir “audio”? ¿”Sonido”? ¿”Versión audible”? Espero que un día de estos se me prenda la lamparita.)
Perder los estribos
perder impulso
perder el tiempo
perder el tren
perder el hilo
perder la cabeza
perder peso
perder ganas
perder la razón
perder la paciencia
perder la gracia
perder los detalles
perder conciencia
perder la conciencia
perder el sueño
perder la silla
perder la costumbre
perder el equilibrio
perder el ritmo
perder la oportunidad
perder la calma
perder la camisa
perder el pelo
perder las mañas
perder sustento
perder el rumbo
perder el respeto
perder el miedo
perder la batalla
perder dinero
perderse
perder el sentido
perder contacto
perder altura
perder el aliento
perder aire
perder todo
perder interés.
En mi lento pero seguro regreso a la música, estoy preparando una serie de “sonorizaciones” de textos cortos publicados aquí, en la Mágica Web. Esta es la primera, sobre un post del 13 de abril de 2004.
Ray siente la cabeza llena.
De pie junto a la puerta de servicio, embutido en el traje negro, con la mano en la pistola y la pistola apenas oculta bajo el saco, los lentes oscuros para disimular la mirada de reojo, el labio superior apenas torcido hacia arriba, Ray se da cuenta de que tiene el cerebro colmado.
Ray siente la cabeza llena.
Ha visto demasiado, ha oído demasiado, los recuerdos verdaderos y los recuerdos falsos han ido llenando cada rincón de memoria hasta no dejar más sitio.
En los últimos días Ray ha experimentado la pérdida de algún momento de su vida, especialmente de la infancia, pero ahora viene algo peor, algo enorme, definitivo, un colapso.
Ray piensa si debería sacar el celular del bolsillo, marcar unos números y despedirse de alguien, pero desiste.
No vale la pena.
Y tal vez ni siquiera tenga tiempo, porque ahora que se acerca ese niño en bicicleta, ahora mismo Ray sabe que otro golpe de pedal ya no encontrará lugar y así vendrá la catástrofe.
No bastará esta vez con eliminar años enteros de la escuela, o las caras de sus amantes, o las estadísticas de béisbol aprendidas a lo largo de toda la vida.
Ray siente la cabeza llena.
Ray necesita una solución, ahora mismo, pero tampoco le queda sitio para pensar en soluciones.
El dedo índice se enrosca al gatillo, la pistola asoma del saco y parece que fuera a apuntar sola.
Ray siente la cabeza llena.
Entonces se oye el primer disparo, pero no viene del arma de Ray sino de adentro del edificio, allá donde la explosión hiere las paredes cubiertas de graffiti.
Con precisión de cirujano, la bala elimina en un instante cada fragmento de escuela, cada rasgo de amante, cada partido de béisbol, cada niño que ha pedaleado ante los ojos de Ray, y así Ray tiene un momento, un solo momento del que casi no llega a darse cuenta, un momento brevísimo pero suficiente, valioso, inapreciable, de alivio.
Este es el segundo de los cassettes con música de sintetizador que publiqué en 1989 a través del sello Circe. Esta es la tapa (click para verla mucho más grande):
Y este el dorso del papel de la tapa (click para verlo mucho más grande):
El collage de la tapa es de Sonia Alé. Yo hice el diseño.
Hay un cambio fuerte con respecto al cassette anterior, Máquinas en tránsito. Para empezar, la mayoría de los temas están basados en improvisaciones, en dedos pasando por el teclado, y no en secuencias generadas nota por nota. Pero lo principal es que hay una línea argumental: el lado A, hasta “Construcción en la memoria”, es la feria, el parque de diversiones, el circo, todo lleno de campanitas, comida chatarra, entretenimiento y el toque obligado de melancolía. El lado B empieza con la desbandada general y la llegada de la tormenta, en el tema llamado como el cassette. Y lo que queda, esos cuatro temas desesperados y experimentales, son otra cosa, el resultado del desastre. (Pero no todo está perdido: hacia el final del último, “Buscando la tregua”, parece que volviera a salir el sol.)
Más abajo están los doce temas del cassette, en formato mp3, para escuchar desde el navegador o bajar.
En 1989 fui a grabar y mezclar esta música en el estudio que tenía Jorge Cumbo, y fue esa versión la que se publicó. Las versiones que ofrezco ahora son mezclas nuevas, hechas ahora en la compu, a partir de las secuencias y sonidos originales.
Para bajar cada tema, hacer click en el título con el botón secundario y elegir “Guardar como”. Para escuchar, hacer click en el símbolo de “play” correspondiente.
Esta es una grabación casera, que hice en un Portastudio a cassette de cuatro canales, en 1985. Además de un reloj despertador y flautas dulces, hay un montón de percusión: la mayor parte hecha en las piernas, la silla o con la boca. La idea (porque había una idea, caramba) era mostrar cómo, durante el insomnio, los ruidos más pequeños y las sensaciones más difusas terminan armando un todo enloquecedor.
Allá por 1987, el baterista y percusionista Roberto Núñez y yo trabajábamos en la misma oficina. Una sola vez nos juntamos para hacer música: vino a mi casa, con unos silbatos selváticos muy extraños, y grabamos esta improvisación en mi Portastudio a cassette de cuatro canales. Hicimos dos pasadas, tratando de simular que éramos cuatro personas (o algo así). Suenan diversos instrumentos de percusión, y en un momento, inesperadamente, la Commodore 64 con la que yo hacía música en esa época.
Máquinas en tránsito es el primero de los cassettes, con música de sintetizador, que publiqué en 1989 a través del sello Circe. Esta es la tapa (click para verla mucho más grande):
Y este el dorso del papel de la tapa (click para verlo mucho más grande):
El collage de la tapa es de Sonia Alé. Yo perpetré el diseño.
Más abajo están los doce temas del cassette, en formato mp3, para escuchar desde el navegador o bajar.
Primero va la historia:
En 1988 me compré un sintetizador K1 y un secuenciador Q80, modelos presentados poco antes por Kawai. Fue como tener una explosión adentro de la cabeza. Hice un montón de música con esos aparatos, que todavía tengo y todavía funcionan. Empecé reconstruyendo temas que había compuesto en la Commodore 64 durante los años anteriores: muchos de esos temas terminaron en Máquinas en tránsito.
En 1989 fui a grabar y mezclar estos temas en el estudio que tenía Jorge Cumbo, y fue esa versión la que se publicó. Las versiones que ofrezco ahora son mezclas nuevas, hechas ahora en la compu, a partir de las secuencias y sonidos originales.
Para bajar cada tema, hacer click en el título con el botón secundario y elegir “Guardar como”. Para escuchar, hacer click en el símbolo de “play” correspondiente.
Tercero de los temas de “Máquinas en tránsito”, un cassette de 1989 con música secuenciada en un Q80 para sonar en un K1 (ambos aparatos de Kawai). En aquella época fui a grabar y mezclar estos temas en el estudio que tenía Jorge Cumbo, y fue esa versión la que se publicó, bajo el sello Circe. Las versiones que ofrezco ahora son mezclas nuevas, hechas en la compu, a partir de las secuencias y sonidos originales.
Otro de los temas que hice entre 1988 y 1989 con el sintetizador y el secuenciador Kawai. Igual que el que publiqué ayer, “Los negros toman té” formó parte del primer cassette que armé con esa música, llamado “Máquinas en tránsito”.
En 1988 me compré un sintetizador K1 y un secuenciador Q80, modelos presentados poco antes por Kawai. Fue como tener una explosión adentro de la cabeza. Hice un montón de música con esos aparatos, que todavía tengo y todavía funcionan. Lo primero fue reconstruir temas que había compuesto en la Commodore, como este, “Automóvil perseguido”, cuya versión Commodore está acá.
“Otros lugares” es una colección de música que grabé hace más de veinte años y salió en cassette. No hace mucho subí todo aquí en formato mp3.
Esta mañana me llegó un mail de Gustavo Keimel, que en parte dice:
El motivo de este contacto es que me hice un CD con la música de Otros Lugares. Pero como fanático que soy le hice las tapas, el librito y la etiqueta del CD. Te incluyo en los adjuntos de Word este modesto aporte que tal vez algún otro “magicano” quiera aprovechar.
Así que, con mucho placer, dejo el trabajo de Gustavo a disposición de todos:
No sé cómo, pasaron dos semanas desde la última vez que subí algo de música. Acá va el séptimo tema de la colección Música de computadora 3, hecho con una Commodore en 1988. Ahora sí, queda poco para poder empezar con otra cosa…
Yo persevero. Con suerte, algún día, alguien va a escuchar algo de todo esto. Para los más impacientes: ya falta poco, ya termino. Ahora vamos por el sexto tema de la colección Música de computadora 3, qué demuestra cómo me entretuve durante una buena parte del año 1988 con esa querida Commodore.
Música hecha en una Commodore. 1988. Stop. La batería está programada, el resto tocado en el teclado. Me acuerdo que me divertí mucho con esto… ¿Esa diversión será trasladable a quién lo escuche?