La Mágica Web

por Eduardo Abel Gimenez

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Sección: Exploraciones

Barco de vela

22/9/2006


(Click en la imagen para verla más grande.)

Del La Fuente, Diccionario Enciclopédico Ilustrado de la Lengua Española, Editorial Ramón Sopena, Barcelona, 1933, página 180. Más info, acá.

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La casa moderna

21/9/2006


(Click en la imagen para verla más grande.)

Del La Fuente, Diccionario Enciclopédico Ilustrado de la Lengua Española, Editorial Ramón Sopena, Barcelona, 1933, página 296. Más info, acá.

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Automóvil

17/9/2006


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Del La Fuente, Diccionario Enciclopédico Ilustrado de la Lengua Española, Editorial Ramón Sopena, Barcelona, 1933, página 156. Más info, acá.

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Aerostación

16/9/2006

diccionario-aerostacionchico.jpg
(Click en la imagen para verla mucho más grande.)

Del La Fuente, Diccionario Enciclopédico Ilustrado de la Lengua Española, Editorial Ramón Sopena, Barcelona, 1933, página 37. Más info, acá.

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Un diccionario

15/9/2006

diccionario-portada.jpg

Este ejemplar del La Fuente, Diccionario Enciclopédico Ilustrado de la Lengua Española dirigido por Don José Alemany Bolufer, editado en Barcelona en 1933, llegó a mi padre en 1937, cuando él tenía trece años. La primera imagen muestra la portadilla. Aquí, todavía mejor, se ve el libraco desde arriba:

diccionario-dearriba.jpg

No es muy grande. La tapa tiene unos 12 centímetros y medio de ancho por 19 de alto. Pero el libro tiene casi nueve centímetros de grosor, con sus 1.425 páginas numeradas.

Lo recorrí muchas veces cuando era chico, a principios de los sesenta. Me fascinaban las ilustraciones con que empieza cada letra, como la A que aparece acá:

diccionario-achico.jpg
(Click en la imagen para verla más grande. Vale la pena.)

Hacía años que no lo veía, porque su lugar habitual es un estante en la biblioteca de mi padre. Ahora se lo pedí prestado para recordar algo de aquel viejo disfrute. Espero, en los próximos días, mostrar aquí algunas de las maravillas que esperan en su interior.

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Las últimas canciones de moda

17/7/2006

Este cancionero se imprimió en Buenos Aires en diciembre de 1967. Yo tenía 13 años y lo compré recién salido, porque era fan de los Beatles.

Tapa de cancionero

(En el margen derecho hay rastros de que hubo una tapa pegada encima, pero la verdad es que no la recuerdo.)

Adentro hay “grandes éxitos” de Palito Ortega, Los In, Sandro, Antonio Prieto, Chico Buarque, Billy Bond, Los Gatos… Y, por supuesto los Beatles. Pero las letras de los Beatles no están en inglés, sino que aparecen en versión castellana de Ben Molar.

Están “La Banda del Sargento Pepper” (Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band), del género “slow”; “Boleto para pasear” (Ticket to ride), que es un twist; “¡Socorro!” (Help!), que es un shake; “Podemos solucionarlo” (We can work it out), otro shake; “Vacación de un día” (Day tripper), otro shake más; “Ayer” (Yesterday), balada; “Michelle”, shake; “Frutillas” (Strawberry Fields forever), balada; “Penny Lane”, balada; y “Todo lo que necesitas es amor” (All you need is love), sin especificación de género.

La mejor de las versiones de Ben Molar es, de lejos, “Frutillas”:

cancionero-frutillas.jpg

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¿París, Texas?

23/4/2006

Buenos Aires, Texas

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Autostitch

4/11/2005

Estoy jugando con Autostitch, un programa que ensambla las fotos que uno le diga y arma una panorámica. No salí a sacar fotos especialmente, sino que busqué algo que pudiera servir entre lo que ya tenía.

Primer resultado, con fotos tomadas desde la terraza de mi edificio, septiembre de 2003 (click para ver la imagen más grande):

Foto por Eduardo Abel Gimenez, armada por Autostitch

Segundo resultado, con fotos tomadas desde el piso 18 del edificio de Telefónica, en Huergo al 700, diciembre de 2003 (click para ver la imagen más grande):

Foto por Eduardo Abel Gimenez, armada por Autostitch

Para variar, entonces, le di de comer las doscientas setenta y una fotos de un viaje a Mar del Plata. Sí, ya sé que no soy justo, pero no se trata de ser justos sino de jugar. Salió esto (acá no se ve nada, es necesario clickear la imagen para verla mucho más grande):

Foto por Eduardo Abel Gimenez, armada por Autostitch

Sin embargo, Autostitch no se deja engañar tan fácilmente. Probé varias cosas más y se negó a dar resultados.

Como sugieren en el sitio del programa, vale la pena ver el tag Autostitch en Flickr, donde hay más de cuatro mil fotos.

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Conserve la calma, y sobre todo don’t rolling

15/10/2005

La foto muestra las instrucciones para usar un bote de emergencia en el Eladia Isabel, el más lindo de los ferries que van a Colonia del Sacramento. Me imagino que en algún lado habrá también un diccionario, pero no lo vi.

Foto por Eduardo Abel Gimenez

Fragmentos selectos, por si no se lee bien:

CONTROLE QUE LA BOZA ESTE AMARRADA A UN CANCAMO FIRME

SUELTE LAS TRINCAS

COBRE LA BOZA TOTALMENTE Y CON UN FUERTE TIRON INFLE LA BALZA

Me imagino que, si no está amarrada, la boza muerde. Lo que no sé es cuánto cobrar por ella. ¿Me alcanzará para comprar un cancamo? Ay ay ay, creo que ya tengo la balza inflada…

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Alguien como vos

30/9/2005

Foto por Eduardo Abel Gimenez

Impresiona ver lo que ocurre en esa esquina de Buenos Aires, frente al afiche de Zulma Faiad. La gente, cada persona, se detiene, lee, y de pronto experimenta una abrumadora sensación de afinidad, empatía, reconocimiento. Una identificación profunda, absoluta. Y se nota en las caras, en los gestos, en la ropa, una zulmafaiedad creciente. Pero no es que haya un cambio, es que ha sido siempre así y no nos dábamos cuenta. Poco a poco la ciudad entera va descubriendo que es como Zulma Faiad, que Zulma Faiad es como nosotros, como yo, como vos, que desde más allá de nuestras más antiguas memorias, Zulma Faiad es la destinada a representarnos, a condensar todo aquello que hemos sido, que somos y que seremos por siempre jamás.

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Controversial

27/6/2005

Estimados integrantes de la comunidad de habla castellana:

Les ruego que no dediquen tanta energía a escribir, cada vez que pueden, como si todos estuviesen abocados a promover las malas traducciones del inglés, la palabra controversial, y ya más relajados, casi con displicencia, se dejen llevar por las usables controvertido o controvertible, e incluso, ya que estamos, la magnífica polémico.

Muchas gracias.

P.D.: Controversial existe en castellano, o al menos eso dice el DRAE. Y si no existiera, el uso la haría existir pronto (cualquiera sea el sentido de existir en este contexto). La cuestión no es esa, sino el sonido, la textura del idioma, el (cómo decirlo) feeling.

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Las fotos que salen mal (2)

22/5/2005

Ayer saqué algunas fotos. Salieron casi todas mal, pero esta me gusta:

Foto por Eduardo Abel Gimenez

Hilera tras hilera de hebras de lana, colgadas del techo. Algunas dan la impresión de tener luz propia, como si contuvieran un fragmento de cielo. Un sitio extraño, una atmósfera cambiante. El sueño de un decorador demente, o el resultado del trabajo de alguien cuyo oficio sería difícil de describir.

Bueno, no. Me avergüenza mentir. Lo de arriba es un fragmento de una foto movida. Quise sacar un árbol, y lo que apareció fue esto:

Foto por Eduardo Abel Gimenez

El fragmento en cuestión está por arriba a la izquierda, aunque hay muchas “lanas” en otras partes. En esta medida tal vez cueste creerlo, pero en la imagen original (click para verla; abre en otra ventana) aparecen con toda claridad.

Ahora que vuelvo a ver las fotos, me encuentro con que hay una de adoquines que zafa, así como está, iluminada por el sol de la tarde:

Foto por Eduardo Abel Gimenez

Pero ¿para qué zafa? ¿Qué tienen estos adoquines que no hayan tenido millones de adoquines antes? ¿Las diagonales? ¿El ángulo de la luz? ¿La ausencia de un foco preciso? No, nada. No vale la pena ocuparse de esta foto. Así, en general, son las cosas de la vida.

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Las fotos que salen mal (1)

19/4/2005

Estamos en Temaikén. Un grupo de gente excitada se amontona frente al sitio donde viven los suricatas. Vale la pena: uno de ellos, de acuerdo con su comportamiento típico, está muy erguido sobre una piedra alta, oteando el horizonte para descubrir cualquier peligro que se acerque. Por algún motivo, el montón de humanos gritones no le parece peligroso.

Es mi oportunidad. Mientras Gabriel tironea para otro lado, renunciando a no acercarme más porque la gente no lo permite, levanto la cámara y disparo. El paseo sigue. Horas más tarde, al ver las fotos del día, me encuentro con esto:

Foto por Eduardo Abel Gimenez

¡Le acerté al suricata! Está ahí, ¿no lo ves?, justo en el centro. Es esa cosita de color ratón que aparece contra esas piedras de color ratón más claro. No, bueno, mucho no se distingue. Mala suerte que las piedras tengan casi el mismo color, y que la cámara no tenga zoom, y que no haya sombras estratégicas que…

Ah, la gente. Claro: la gente mira para otro lado. Si por lo menos todos aparecieran mirando hacia esa rayita vertical casi imperceptible. Pero no, nadie mira al pobre bicho que se esfuerza ahí arriba, están todos interesados en alguna otra cosa, algo que la cámara pasó de largo. De siete humanos claramente visibles, ninguno mira al suricata vigía. Tal vez por eso no le parezcan peligrosos. Pero ¿no te resultan interesantes las expresiones, las actitudes? No, entiendo: hay sólo una cara visible, media cara; y otra más, de perfil, sobre un fondo confuso, a la sombra de una gorra (sí, ahí había sombras, ¿te das cuenta?). El resto son nucas, o fragmentos de nucas. Y una espalda blanca. Y un brazo con remera verde.

Tal vez la composición lo salve todo: las tres franjas horizontales claramente delimitadas, cielo-piedras-gente, las nubes en un ángulo levemente distinto de la madera en que todos se apoyan, a su vez distinto del ángulo de las piedras. El centrado casi exacto de ese animalito que no se ve… ¿Poco afortunado, dijo alguien? ¿Feo? ¿Todas las casualidades en contra?

Vamos, que insisto en lo principal: el bicho está ahí. En serio. Acá abajo va un fragmento de la foto, píxel por píxel, para probarlo. Lo que pasa es que a veces, muchas veces, hay fotos que salen mal.

Foto por Eduardo Abel Gimenez

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Google Sightseeing

16/4/2005

Google presentó hace poco una opción que acompaña sus mapas de Estados Unidos y Canadá: la posibilidad de sustituir un mapa por una imagen satelital. En muchas áreas, las fotos satelitales llegan al nivel de ver con nitidez casas y autos. También, por supuesto, playas, montañas, árboles, lagunas, bases militares.

Pero lo genial es la aparición de un weblog, Google Sightseeing, que se dedica a recoger vistas que por uno u otro motivo valen la pena: monumentos, estadios, puentes, fenómenos naturales, la célebre Área 51… Y poner el link a la imagen en Google Maps satelital. Los visitantes mandan sus propuestas, y el editor (u editores) del sitio eligen. Hay muchas joyas, incluso para quienes no vivimos allá. Desde que lo descubrí lo miro día a día (publican mucho) y sigo cada uno de sus links. A veces me quedo largos ratos haciendo zoom para adentro y para afuera, recorriendo alrededores, paseando. Como dice el slogan de Google Sightseeing, “¿Para qué molestarse viendo el mundo en la realidad?”

Me imagino que el verdadero peligro, lo de veras apasionante y obsesivo aparecerá cuando aparezca el mismo servicio para los sitios que uno conoce bien.

Actualización (18/4): En una entrada del blog de Google se admiran del fenómeno y ponen varios links que hay que atender.

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Año nuevo chino

7/2/2005

Ayer fuimos al festejo del año nuevo chino, en el barrio chino de Buenos Aires. Había una feria en la calle, y a la tarde salieron a pasear un dragón y un león. Aquí van algunas fotos.

Foto por Eduardo Abel Gimenez
El brazo alzado de estos gatos se mueve hacia adelante y hacia atrás. No están saludando: llaman a la prosperidad.

Foto por Eduardo Abel Gimenez
Uno de los muchos personajes cool del lugar.

Foto por Eduardo Abel Gimenez
Buenos deseoz.

Foto por Eduardo Abel Gimenez
Donde fueres haz lo que vieres.

Foto por Eduardo Abel Gimenez
¡Llegó el dragón!

Foto por Eduardo Abel Gimenez
El dragón se detenía en cada comercio. En los más grandes (supermercados, restaurantes) entraba.

Foto por Eduardo Abel Gimenez
Todos teníamos que tocar al dragón.

Foto por Eduardo Abel Gimenez
El león: otro personaje del festejo. Formado por dos personas, a veces el que hacía de cabeza se subía a los hombros de otro, como en esta foto.

Foto por Eduardo Abel Gimenez
Dragón y león tenían músicos que los acompañaban. El tambor del león tocaba con entusiasmo.

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Alan Parsons contra los fans

3/2/2005

El sábado pasado mi mujer y yo fuimos a ver a Alan Parsons al Gran Rex. Estuvimos en la primera fila del pullman, allá arriba, con muy buena vista del escenario.

A nuestro lado había un fan en estado puro. Cuarenta y pico, tal vez cincuenta años. Cantaba todas las canciones de memoria. Tocaba la batería en el aire. Estaba entusiasmado de veras.

El público, en general, compartía el entusiasmo. Alan Parsons hacía propaganda de su website, y lo ovacionaban. Hacía propaganda de su disco más reciente, y lo ovacionaban. Volvía a mencionar el website, y…

En cierto momento del show, Alan Parsons hizo una pausa, miró fijo hacia un rincón del pullman, a una buena distancia de nosotros, y dijo algo así como: “Ahí arriba hay dos cámaras. Quiero que las apaguen.” Luego esperó, mientras nosotros, el público, queríamos más música. Un momento después insistió: “Dije que apaguen esas cámaras. Estan advertidos. (You’re warned!)”

La sala se quedó muda. Una corriente de hielo se abrió paso como una grieta en el océano de adulación. No sé si apagaron las cámaras o no, o si alguien las hizo apagar. La música empezó otra vez, pero el clima de la sala era otro.

Al rato, en mitad de un tema, nuestro fan sacó una cámara fotográfica de alguna parte y la apuntó, sin disimulo, al escenario. De inmediato apareció una mujer que estaba de guardia, se metió por delante de nosotros y le hizo guardar la cámara.

El fan dejó de tocar la batería. Dejó de cantar. En cuanto hubo un poco menos de ruido, gritó para que todos lo oyeran: “¡Policía! ¡Gordo botón!”

Durante los bises algunas personas se amontonaron en los pasillos de la platea, frente al escenario. Desde arriba, en la relativa oscuridad de la sala, era posible ver los displays de varias cámaras de fotos y de video. En varios momentos se dispararon constelaciones de flashes. Los criminales estaban tan apretujados y saltaban con tantas ganas que ningún guardia se atrevió a llegar a ellos.

Al final de todo, cuando la gente se puso de pie para aplaudir, el baterista de la banda se levantó también, apuntó una cámara al público y sacó una foto. La banda saludó. Cuando estaban a punto de retirarse, el baterista sacó otra foto.

“¡Policía! ¡Forro! ¡Gordo botón!”, insistió nuestro fan. Y en voz bien alta, a su pareja: “Si yo no les puedo sacar una foto, que se metan la cámara en el orto.”

Salimos todos en calma. Un compañero de trabajo de mi mujer, que también estuvo, comentó al día siguiente que el show no le había gustado nada. Pero no por la música, sino por la mala onda.

La pregunta del millón es: ¿qué espera lograr Alan Parsons con su actitud? Me imagino que proteger su propiedad intelectual, aunque no esté muy claro de qué.

Tal vez hubiera algún pirata en la sala, que tratara de filmar el show para después venderlo. Tal vez no. Si lo había, lo más probable es que igual haya logrado su objetivo. ¿Y qué? El bueno de Alan, el gordo botón, logró alienar a sus mejores fans. Que nadie vaya a su website. Que su disco se llene de polvo en las vidrieras brillantes de los shoppings. Quienes estábamos ahí, tras pagar 60 pesos o más por la entrada, teníamos derecho al buen trato y a que nos dejaran vivir.

¿Te roban una foto, Alan? Ay, pobrecito. ¿Te filman un video trucho, con mala calidad? Ay, qué desgracia. No sólo estás hundiendo tu propio negocio, dear Alan, además te estás arruinando la vida con la paranoia y la crispación de la industria discográfica. ¿Por qué no disfrutás del cariño de la gente? ¿Por qué no nos tratás como iguales? ¿Por qué no dejás que te llenemos los bolsillos en paz, permitiéndonos esos pequeños gustos que no sólo no te cuestan nada sino que a la larga terminan engordando, indirectamente, tu cuenta bancaria?

Así como están las cosas, no te extrañe que tu música empiece a desaparecer de los programas tipo Kazaa, pero no por la persecución, sino porque dejás de interesarle a la gente.

*

P.D.: En una entrevista publicada en Página/12, tras hablar de su participación en “The dark side of the moon”, de Pink Floyd, Alan Parsons dice: “Cuando el disco salió fue un gran empujón para mi carrera. Cambió mi futuro: si no hubiera trabajado con Pink Floyd, The Alan Parsons Project nunca habría existido. No me siento culpable por haber imitado a Pink Floyd de cuando en cuando: tenía derecho de hacerlo.” Estoy de acuerdo, claro. Pero me pregunto si nuestro querido Alan estaría dispuesto a otorgar al prójimo los derechos que tan liberalmente se atribuye a sí mismo.

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Firefox 1.0

9/11/2004

Acaba de salir Firefox 1.0. Ahora no queda ninguna razón para seguir usando Internet Explorer.

No se trata de una cuestión ideológica, ni “anti Microsoft”. Firefox es un programa mucho mejor, y además gratis.

Algunas ventajas:

  • Bloquea los popups. Basta de ventanas intrusas con avisos indeseados. (Pero si uno los quiere permitir para un sitio en particular, ningún problema.)
  • “Tab browsing.” Se puede abrir varias páginas en una misma ventana (u optar por ventanas separadas cuando convenga). Difícil de explicar como virtud hasta que se lo experimenta, y luego completamente indispensable.
  • Trae Google (y otros buscadores) incorporado a la barra de herramientas. También es mejor la función “Buscar” dentro de una página. Hay que verla para apreciar la diferencia.
  • Incluye un administrador de bookmarks (favoritos) que por fin da ganas de usarlo.

Hay más, incluyendo cuestiones importantes como la mayor seguridad (que no detallé arriba porque es un tema que no puedo describir con precisión).

La desventaja es que hay sitios que están hechos para Internet Explorer, y no funcionan del todo bien con Firefox. Por ejemplo, el diario Clarín. Pero esto debería ir cambiando a medida que Firefox se difunda.

Es en serio. Para muchos de nosotros, el navegador es de lejos el programa que más usamos. Firefox significa una mejora importante en nuestra calidad de vida.

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Limpia, fija y da esplendor

4/8/2004

Limpia, fija y da esplendor

Sachet de shampoo marca DRAE

(Sachet de shampoo traído de Uruguay.)

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Gombrowicz

2/8/2004

Foto carnet de Witold GombrowiczEl 4 de agosto es el centenario del nacimiento de Witold Gombrowicz, que vivió en la Argentina durante 24 años antes de convertirse en uno de los escritores más apreciados de su generación.

Mi padre, Eduardo Gimenez, escribió un artículo sobre Gombrowicz, con fotos y cartas inéditas hasta ahora (incluyendo la foto carnet de la derecha), y lo acaba de publicar aquí, en Mágica Web: “Witold Gombrowicz, en el centenario de su nacimiento. Documentos inéditos”

Resulta que Gombrowicz trabajó durante siete años en el Banco Polaco, de Buenos Aires, hasta 1955. El artículo se refiere especialmente a ese período.

Lo que mi padre no cuenta es que él mismo entró al banco en 1958, cuando ya había pasado a ser Banco Continental. Allí conoció a Helena Zavadska, la jefa de Gombrowicz, y tuvo con ella sus propios altercados. Y encontró a otros ex compañeros del escritor, que le dieron su propia versión de los hechos.

De manera que este relato es de primera mano, de alguien que, si bien no conoció al escritor en persona, convivió largamente con sus huellas.

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Canjear por recuerdos

12/4/2004

Este es uno de esos cupones que las maquinas de Sacoa entregan cuando termina el juego.

cupon.jpg

No sé si podré elegir los recuerdos, pero me gustaría canjearlo por la música de una película que se me fue para siempre de la cabeza. O por el final de una novela que leí hace tiempo y ya no se consigue. O por la cara de aquella chica del campamento en Valeria del Mar.

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