Sección: Exploraciones
2/8/2004
El 4 de agosto es el centenario del nacimiento de Witold Gombrowicz, que vivió en la Argentina durante 24 años antes de convertirse en uno de los escritores más apreciados de su generación.
Mi padre, Eduardo Gimenez, escribió un artículo sobre Gombrowicz, con fotos y cartas inéditas hasta ahora (incluyendo la foto carnet de la derecha), y lo acaba de publicar aquí, en Mágica Web: “Witold Gombrowicz, en el centenario de su nacimiento. Documentos inéditos”
Resulta que Gombrowicz trabajó durante siete años en el Banco Polaco, de Buenos Aires, hasta 1955. El artículo se refiere especialmente a ese período.
Lo que mi padre no cuenta es que él mismo entró al banco en 1958, cuando ya había pasado a ser Banco Continental. Allí conoció a Helena Zavadska, la jefa de Gombrowicz, y tuvo con ella sus propios altercados. Y encontró a otros ex compañeros del escritor, que le dieron su propia versión de los hechos.
De manera que este relato es de primera mano, de alguien que, si bien no conoció al escritor en persona, convivió largamente con sus huellas.
Sección: Exploraciones
12/4/2004
Este es uno de esos cupones que las maquinas de Sacoa entregan cuando termina el juego.

No sé si podré elegir los recuerdos, pero me gustaría canjearlo por la música de una película que se me fue para siempre de la cabeza. O por el final de una novela que leí hace tiempo y ya no se consigue. O por la cara de aquella chica del campamento en Valeria del Mar.
Sección: Exploraciones
3/3/2004
La habilidad de los autores de virus para la “ingeniería social” sigue produciendo anécdotas graciosas. Me acaba de llegar este mensaje, acompañado por un attachment que, por supuesto, era un virus:
Subject: E-mail account disabling warning.
Dear user, the management of Magicaweb.com mailing system wants to let you know that,
Our main mailing server will be temporary unavaible for next two days, to continue receiving mail in these days you have to configure our free auto-forwarding service.
Further details can be obtained from attached file.
Have a good day,
The Magicaweb.com team
http://www.magicaweb.com
(Por si alguien necesitara la aclaración: en el “Magicaweb.com team” no hay nadie más que yo.)
Actualización de las 12:
Me llegaron otros tres mensajes diferentes, así que es una serie. Seguramente le estará llegando a todo el mundo. Aquí van los nuevos mensajes:
Subject: Notify about your e-mail account utilization
Dear user of “Magicaweb.com” mailing system,
We warn you about some attacks on your e-mail account. Your computer may
contain viruses, in order to keep your computer and e-mail account safe, please, follow the instructions.
Pay attention on attached file.
Best wishes,
The Magicaweb.com team
http://www.magicaweb.com
Subject: E-mail account security warning
Dear user of e-mail server “Magicaweb.com”,
Some of our clients complained about the spam (negative e-mail content)
outgoing from your e-mail account. Probably, you have been infected by a proxy-relay trojan server. In order to keep your computer safe, follow the instructions.
Pay attention on attached file.
The Management,
The Magicaweb.com team
http://www.magicaweb.com
Subject: Warning about your e-mail account
Dear user of “Magicaweb.com” mailing system,
Your e-mail account will be disabled because of improper using in next
three days, if you are still wishing to use it, please, resign your
account information.
Advanced details can be found in attached file.
Cheers,
The Magicaweb.com team
http://www.magicaweb.com
El algoritmo que genera la URL parece ser bastante estúpido. En las versiones que me llegan a otra dirección de email, cuyo dominio termina en com.ar, la “firma” aparece así:
The Com.ar team
http://www.com.ar
Sección: Exploraciones
25/2/2004
Qué raro este artículo del suplemento de informática de Clarín: “Descubrí los anaqueles de la gran biblioteca de Internet”, por Marcelo Bellucci.
Presenta una cantidad de websites de los que se puede bajar ebooks gratis. Muchos con copyright. Pero no se toma el trabajo de hablar de propiedad intelectual. Lo único que aparece en ese sentido es un curioso eufemismo: “Para anular el factor riesgo, uno puede leer algunas páginas del libro en la comodidad del hogar y si el texto es lo suficientemente bueno, encargarlo por Internet o salir a buscarlo.”
No defiendo la propiedad intelectual en su presente estado. Al contrario, pienso que hay que modificar el concepto y las leyes, para adaptarlos a las posibilidades de lo digital y también a los usos y costumbres que se van difundiendo al respecto. Debería ser legal el bajar y copiar ilimitadamente cualquier tipo de obra, sin un costo específico para cada una de esas acciones, quedando la retribución a los autores para resolver de otras maneras (hay varias posibles). Pero este es otro tema.
Lo que me sorprende de Clarín es que proponga bajar gratis libros que están bajo propiedad intelectual. Es decir, en contra de la legislación vigente. Primero porque es Clarín. Segundo porque no aclara una postura al respecto. Tercero por ese raro guiño sobre el “factor riesgo”.
Pareciera que me perdí algo en el camino.
Sección: Exploraciones
12/1/2004
¿Soy el único con dificultades para entender algunos íconos pequeños?
Hay dos que de verdad me volvieron loco durante un tiempo, hasta que un día “vi” qué eran.
El primero es éste,
, que representa el escritorio (desktop) en Windows 98. Yo veía un pincel con pintura blanca sobre una superficie a medio pintar (los rincones azules son sectores todavía no pintados).
El segundo es éste,
, que pertenece a Mozilla e indica que hay nuevo email. Durante cosa de un mes sólo pude ver una especie de torta medio rota, con una velita.
Mi oculista prefiere no opinar sobre el fenómeno.
Sección: Exploraciones
6/12/2003
Desde fines de los ochenta, con la proliferación de CDs, los discos de rock y pop se fueron haciendo más largos y a la vez más espaciados en el tiempo. Quienes venían publicando un disco de cuarenta minutos por año pasaron a publicar uno de sesenta o setenta cada tres años.
Ahora da la impresión de que la moda vuelve atrás. Están saliendo otra vez discos de cuarenta y pico de minutos, con más frecuencia (hay quienes vuelven a la producción más o menos anual).
No es que me guste seguir modas: tengo todos los prejuicios debidos al respecto. Pero reconozco que los discos tan largos habían empezado a cansarme. Es difícil escucharlos de una vez. Parecen estirados. Estos discos nuevos son compactos (valga la redundancia), no sobran minutos, tienen un “arco” de tensión más adecuado.
Pero seguro que ya todo el mundo había descubierto esto que digo.
Sección: Exploraciones
12/10/2003
Por las veredas de mi barrio están apareciendo estos tachos grises y anaranjados:
Vienen en reemplazo de los maltratados o ausentes tachos verdes que con los años se fueron haciendo clásicos:
La pregunta que me hice desde que vi por primera vez los tachos nuevos fue: ¿por qué grises y anaranjados? Es decir, ¿a qué cerebro del gobierno de la ciudad se le habrá ocurrido que son colores adecuados, que se mezclan bien con el entorno? O si no, ¿a qué alto ejecutivo de empresa recolectora de residuos habrá convencido qué alto ejecutivo de empresa publicitaria, con qué elevados argumentos, de que esos colores son los más recomendables? Y tal vez, ¿qué estudios internacionales de qué ONGs bien financiadas habrán llegado a la conclusión de que gris y anaranjado son los tonos perfectos para un tacho de basura callejero, particularmente en Buenos Aires?
Pues bien, no tardé mucho en descubrir la respuesta para tanta pregunta. Gris y anaranjado son los colores del logo de la empresa que pone los nuevos tachos:


Sección: Exploraciones
8/10/2003
En los últimos años, mientras mirábamos hacia otro lado, Carlos Núñez se convirtió en un flautista insuperable.
Hacia 1999, la última vez que había actuado en Buenos Aires, era un excelente gaitero que incursionaba por diferentes flautas con mucho talento. Lógico: el sonido de la gaita, por más profundo y conmovedor que sea, puede terminar trepanando el cráneo de cualquiera a lo largo de dos horas de espectáculo.
Pero ahora es exactamente al revés. Carlos Núñez toca sus flautas con una calidad técnica e interpretativa que no se ve en cualquier parte. La velocidad de la digitación llega tan alto, manteniendo un ataque preciso en cada nota, que uno se pregunta cómo no se le acalambra la lengua. En los pasajes lentos, el manejo del vibrato, los glisandos y las alteraciones rítmicas dan una riqueza de interpretación que amplía lo que uno creía posible en flautas dulces y whistles.
Claro, de vez en cuando Carlos Núñez recurre a la gaita. A una gaita mejor que la que trajo antes: notas parejas, bien afinadas. Un sonido emocionante. La misma precisión que con las flautas. Pero ya no aparece en los puntos más altos del concierto, sino en los intermedios. Los momentos de relax y los más intensos, simétricamente, corresponden a las flautas.
El trío de músicos que acompaña a Carlos Núñez reúne las calidades técnicas necesarias para estar a la altura de tanto talento. Pero además el percusionista y tecladista Xurxo Núñez (hermano menor de Carlos) y la violinista y cantante Begoña Riobó suman excelente escena, gestualidad rockera, diversión. Begoña llega a formar un trencito con los espectadores, con el que recorre toda la sala y termina llenando el escenario. Xurxo toca el bodhran moviéndose como si fuera una guitarra eléctrica, y hace un número de circo golpeando con dos palillos de batería sobre un banco de madera.
Un poco más tranquilo, Pancho Álvarez se dedica a apuntalar la música con la armonía y los ritmos de su mandolina y su bouzouki, y logra resultados sorprendentes: por ejemplo, acompañar música típicamente gallega con el estilo de los mandolinistas irlandeses; o desdoblar electrónicamente el sonido de su instrumento para que la cuerda más grave haga las veces de bajo.
El público, al que de puro prejuiciosos suponíamos más apegado a las formas tradicionales, acompaña tanta innovación con entusiasmo. Incluso el hecho de que el eximio gaitero, hacia el final, para entregar la mayor cuota de fuerza y emotividad, deje a un lado su gran instrumento y recurra a otro, pequeño, de sonido quebradizo.
(Carlos Núñez actuó con su grupo los días 3 y 4 de octubre en el Auditorio de Belgrano. Escribí esto a pedido de Susanne, mi mujer, para traducirlo y publicarlo en el Argentinisches Tageblatt.)
Sección: Exploraciones
6/10/2003
“Páginas sueltas”, un proyecto todavía en desarrollo, se propone reunir en un website una colección de textos leídos por sus autores, disponibles gratuitamente para quien quiera bajarlos. Hasta hoy, su creadora Julia Bowland, junto con Elisa Boland, habían grabado a diez escritores.
Hoy tuve la suerte de ser el número once. Invitado por Elisa, llevé algunos escritos del weblog al pequeño estudio de radio que tiene Julia en Palermo y me atreví a poner la voz. Con toda amabilidad, Julia me dio un CD con las grabaciones que resultaron, y más todavía, el permiso de publicarlas en la Mágica Web antes de que “Páginas sueltas” vea la luz.
Así que aquí están (en formato mp3, mono, 32 kbps):
Son en total 26 minutos. Los cuatro archivos sumados ocupan algo menos de seis megabytes.
Sección: Exploraciones
3/10/2003
Recorro fotos de los últimos meses en la pantalla de la computadora y encuentro esta, tomada en Mar del Plata a fines de julio pasado, desde el noveno piso de un edificio, con el simple método de sacar la cámara para afuera hasta donde llegaba el brazo y disparar:

Como de costumbre, la amplío hasta ver punto por punto. Me parece interesante este auto:

Pero más que el auto, el parabrisas. ¿Qué es eso que se refleja en el parabrisas? Nueva ampliación:

Una cara. Hay una cara reflejada en el parabrisas. Seguramente viene de un afiche, un gran cartel en alguna parte. ¿Pero dónde?
Por el ángulo del parabrisas, la cara debe de estar a mi derecha (o lo que era mi derecha al momento de sacar la foto). Y da la casualidad que unos segundos antes de esta foto saqué otra, apuntando justamente a la derecha:

Pero ahí no hay nada que se parezca a esa cara. Amplío la imagen, la estudio bien. Ningún resultado.
¿Entonces?
Vuelvo a la imagen inicial, la amplío más todavía:

Sigo creyendo que la cara está ahí. Un poco deforme, pero está. Hasta podría haber otra cara a la izquierda, más deforme todavía.
¿Qué pasa? Entonces se me ocurre que bajo el parabrisas hay una revista. En la tapa de la revista, una foto. Y la revista se mezcla con el reflejo, para hacerme las cosas complicadas.
Me quedo con esa explicación, un poco frustrado, sin convencerme del todo. Allá en el fondo, en ese lugar con poca luz donde se apilan los restos más inclasificables de una vida, empieza a juntar polvo otro misterio absurdo.
Sección: Exploraciones
2/10/2003
“[E]l sitio ha sido diseñado sin imágenes, animaciones, ni ventanas secundarias; con textos que guían al lector en las diferentes secciones y una diagramación de navegadores y enlaces para que puedan recorrer el sitio de una forma mucho más amigable.”
“[E]l sitio presenta tipografías un 40% más grande [sic] que el sitio tradicional, con la posibilidad de aumentar aún más este tamaño. Además, los colores fueron llevados al máximo contraste, de forma tal que pueda ser leído de manera más cómoda.”
Así presenta el diario La Nación su nueva variante online, La Nacion Line Sin Barreras, orientado en principio a “personas con dificultades visuales”.
Lo maravilloso de la situación es que el nuevo sitio es mejor para todos los usuarios. Baja mucho más rápido (y es más rápida la navegación entre artículos), no tiene cosas que molestan, no tiene publicidad, se lee con menos cansancio para los ojos.
Si alguna vez ponen publicidad, supongo que será sólo texto, como el excelente ejemplo que viene dando Google en sus resultados de búsquedas.
Y también podrían poner alguna foto, grande y atractiva, con un adecuado texto alternativo para quienes no la puedan ver. (Ya hay una imagen, innecesaria: el logo del sitio y su slogan. Tiene un texto alternativo bien pensado.)
La noticia llegó ayer. Hoy ya cambié la dirección que visito cada día.
Ahora falta que hagan lo mismo todos los demás sitios de noticias. Y que en vez de decir que es para “personas con dificultades visuales” digan que es, simplemente, para personas.
Sección: Exploraciones
30/9/2003
Hace unos días leí sobre un ejercicio de escritura del que ya no recuerdo el nombre, que consiste en escribir a la mayor velocidad posible, a mano o con ayuda de un teclado, durante un tiempo predeterminado, que puede ser de un minuto, cinco minutos o diez minutos. El objetivo principal es no detenerse por nada del mundo, avanzar, siempre avanzar, algo así como la vida. Es que se vive en tiempo real, aunque suene a perogrullada, y no veo por qué no experimentar también la escritura en tiempo real, aunque probablemente la escritura tenga su propio tiempo, diferente del einsteniano y de todo lo demás, como es diferente nuestra consciencia, tanto que no podemos explicarla de ninguna manera.
Lo único que hay que tener antes de empezar el ejercicio es un tema. Se debe arrancar con ese tema (por ejemplo, la existencia de cierto ejercicio de escritura, aunque uno no recuerde el nombre). Nada impide que luego el practicante se vaya por las ramas. Mejor dicho, todo alienta que el practicante luego se vaya por las ramas, porque la simple velocidad y el no mirar atrás hacen que rápidamente esa corriente incontrolable (que la física de fluidos no podría explicar jamás), esa corriente incontrolable de la consciencia, decía, tome las riendas y uno ya no sepa a dónde va y mucho menos de dónde viene.
Claro, ocurre que el tema se agota. O uno cree que el tema se agota. Pero lo que se agota es la capacidad de pensar en tiempo real (otra vez esa categoría tonta) en una sola cosa. La cabeza se va, por ejemplo yo ahora estoy pensando en algo que se me ocurrió escribir esta tarde y no escribí, algo relacionado con el montón de pequeñas fotos que estuve poniendo en el weblog durante los últimos días. Me acordé de lo que escribió no hace mucho mi amiga Silvia, cuando tras una serie enorme de fotos empecé a escribir otra vez. Me dijo (me escribió) que había recuperado el habla. Y la sensación es esa: a veces pierdo el habla, figuradamente claro, y me convierto en un par de ojos. La vista sustituye el discurso, se transforma en una mirada activa, una mirada que dice (juro que hoy tenía un modo de explicar esto que no parecía idiota). Hasta que más tarde, días después, semanas después, me falta algo, y esa falta se convierte en tan intensa que acabo escribiendo de nuevo como quien acaba resolviendo por simple presión mecánica sus problemas para ir al baño.
Lo del ejercicio, claro. Lo del ejercicio. Una vez que termina el tiempo estipulado hay que parar de golpe, sin pensarlo, donde uno esté. Bueno, digamos que se puede terminar una frase, aunque no estoy del todo seguro. Después está permitido volver atrás para una revisión, pero no más de dos o tres minutos. Una revisión sencilla, no a fondo, para arreglar pequeños errores de tipeo o redondear una oración que no se entiende, o eliminar algo particularmente vergonzante.
Esto es mi primer intento con el ejercicio, cuyo nombre, como dije, no recuerdo. Podría haberme puesto a buscar antes de empezar, pero no tenía ganas. Ni siquiera sé si lo leí en inglés o en castellano. Eso sí, fue en un weblog, en alguna parte. Si alguien lo sabe, ¿sería tan amable de decírmelo?
Parece que hay gente que se toma esto en serio. Muy en serio. Probablemente los que ganan plata con el recurso, poniendo a sus alumnos de taller literario a garabatear pavadas durante un precioso tiempo que para el profesor se convierte en descanso.
Pero también parece que hay gente que saca provecho de esto. Gente con dificultades de expresión, oral o escrita. Gente con dificultades, a secas. Y quién no tiene dificultades. A quién no le vendría bien una vez en la vida algún ejercicio milagroso que le resuelva los problemas y sanseacabó.
No, sanseacabó nada. Van nueve minutos y prometí diez. Me duele la muñeca izquierda. Es una mala señal. Por dónde seguirá el dolor más tarde. Y ni siquiera pienso empezar a pensar en otros dolores, los que no se van a curar cuando deje de escribir y me masajee un poco los músculos que más han trabajado durante estos últimos diez minutos.
Sección: Exploraciones
26/9/2003
Este es el aspecto de mi carpeta de emails borrados. De una parte de mi carpeta de emails borrados. La parte que tuve la paciencia de montar, captura de pantalla tras captura de pantalla, para dar una idea del volumen de spam y virus que llega cada día. Va de las nueve de la mañana a las once de la noche del jueves 25 de septiembre. Catorce horas, las de menor tráfico. Por alguna razón llegan más de estos durante la noche.
Soy consciente de que esto es como mostrar la herida de la operación. El tumor recién extirpado. La neurosis.
Pido disculpas a quienes ven algo así cada día, sólo para volver a encontrarlo aquí.
¿Qué se puede hacer? ¿Es posible salvar el email como recurso de comunicación válido, no sólo con la gente que conozco sino también con los desconocidos que quieren legítimamente llegar a mí?

Sección: Exploraciones
29/7/2003
Mientras leía Harry Potter and the Order of the Phoenix tuve serias dificultades para imaginarme a los personajes.
En buena medida fue por culpa de las películas y de la invasión multimedia que nos viene acosando desde hace un par de años. Demandó todo un esfuerzo librarme del bueno de Daniel Radcliffe y recuperar algo del Harry que me había imaginado antes, y debo admitir que, por ejemplo, me han quitado mi Hermione para siempre y la han reemplazado por Emma Watson. No me molesta tanto haber perdido mi Severus Snape o mi señor Filch, pero sí mi Minerva McGonagall o mi Albus Dumbledore. En cuanto a Ron, es un caso particular: Rupert Grint nunca respondió a mi propia versión del personaje, y ciertos datos de este nuevo libro parecen darme la razón. Pero donde estaba mi retrato de Ron ahora hay un vacío, y en mi mente el personaje ya no tiene cara.
No todo es culpa de Hollywood, sin embargo. Desde el primer libro de la serie veo a Harry y sus amigos como niños de once o doce años. Es más, mientras leo yo también soy un niño de once o doce años, tengo los ojos a un metro cuarenta del suelo, y los adultos parecen grandes, serios y poco dignos de confianza. Pero ahora Harry tiene quince. Sin duda es tan alto como la mayoría de sus profesoras y algunos de sus profesores, o más. Y ni hablar de Ron, que según Rowling parece haber crecido algunas pulgadas desde el año anterior. Racionalmente, entonces, el punto de vista de Harry y compañía está situado mucho más arriba, y los adultos ya no parecen tan grandes ni tan serios, aunque sigan siendo poco dignos de confianza. Racionalmente, insisto: en la fiebre de la lectura, mi representación interna consistía en un grupo de adolescentes medio enanos corriendo desaforados entre gente oscura y gigantesca. En ningún momento pude creer que Dolores Umbridge, malvada nueva, terrible y petisa, amenazara a Harry mirándolo desde abajo.
*
Tuve mi primer encontronazo fuerte con la traducción de Harry Potter al castellano. Fue en Mar del Plata, cuando empecé a leerle el primero de los libros a Gabriel. Es peor de lo que esperaba. Tropieza con las palabras. No tiene nada de la fluidez del original. Está plagada de “su” y “sus”, cuando se sabe que hay que sustituirlos por “el”, “la”, “los”, “las” cada vez que sea posible. Omite correctamente los pronombres personales, pero a veces un “he said” o un “she said” llevan alguna información adicional que hay que encontrar cómo presentar en castellano, y en esta traducción eso parece demasiado sutil. Y no hablemos de las metidas de pata, como cuando dice “equipo de televisión” en vez de, simplemente, “televisor”.
Reconozco que Harry Potter es bastante difícil de traducir. Hay muchos juegos de palabras, guiños al lector. Los nombres de los personajes, sin ir más lejos, son la pesadilla de cualquier traductor. Tendría que haber un trabajo como el ya clásico de El señor de los anillos, donde Bilbo Baggins es para todos nosotros Bilbo Bolsón, y Treebeard nada menos que Bárbol. Pero nadie se ocupó de eso, nadie habrá pensado que valía la pena.
Me pregunto cuánto de la crítica que se ha hecho aquí sobre el estilo de Rowling se debe a los defectos de la traducción.
*
Ahopprrrtty
Parry Hotter
Happy Rotter
*
Ecelente reseña del libro en The New York Times: ‘Harry Potter and the Order of the Phoenix’: Nobody Expects the Inquisition, por John Leonard.
Sección: Exploraciones
19/7/2003
8 de julio, 12.30

10 de julio, 12.30

11 de julio, 12.30

12 de julio, 12.30

13 de julio, 13.30

14 de julio, 12.30

15 de julio, 12.30

16 de julio, 12.30

17 de julio, 12.30

18 de julio, 12.30

Sección: Exploraciones
14/7/2003
“Hace ya un tiempo que están circulando mensajes de correo electrónico cuyo texto viene en formato JPG”, dice hoy un artículo de La Nación Line. “Usted dirá que ésa es una extensión de imágenes digitales, no de texto.
(…) ¿Cree que es un disparate? Por supuesto que lo es, pero -para que no queden dudas- desmenucemos los motivos por los que enviar texto en formato JPG le complica la vida no sólo al remitente y al destinatario, sino a todos los demás usuarios de Internet.”
El columnista (que firma Ariel Torres y también, en la misma página, Eduardo Dahl) sigue y sigue con el tema, muy sorprendido por el trabajo que se toma el emisor del mensaje. Aparentemente no se da cuenta de lo más obvio: se trata de otro truco de los spammers. Los filtros antispam no pueden analizar una imagen del mismo modo que un texto, y por eso los spammers han decidido usar imágenes. Lo veo muchas veces por día en mi Inbox. Más aún: esas imágenes suelen estar en algún servidor, no incluidas en el mensaje, de manera que con sólo ver el spam en cuestión hacemos un llamado al servidor y mostramos que nuestra dirección de email es válida.
¿Alguien le puede contar esto a Torres-Dahl?
Sección: Exploraciones
13/7/2003
Ayer llegó nuestro ejemplar de Harry Potter and the Order of the Phoenix. Soy uno de los millones que lo encargaron en Amazon antes de la fecha de salida (el link lleva a la página del libro en Amazon UK; versión para adultos, que sólo se diferencia de la versión para niños por la tapa).
Salió caro, pero no tanto como uno se podía imaginar. Veinte euros, contando el transporte. Menos de diez centavos argentinos la página (para las 766 páginas que trae). Y considerando que no seremos menos de tres quienes lo leamos (Gabriel todavía no, al menos en inglés, pero hay uno o más amigos que aceptarán encantados el préstamo), podemos hablar de tres centavos por página por lector. Una ganga.
Todavía no lo empecé. Estoy terminando El perfume, de Patrick Süskind. Creo que lo voy a empezar mañana. Hablé con mi mujer, y quedamos en que me toca el primer turno.
Lo primero que se ve es que resulta un verdadero ladrillo. Lo segundo, que Rowling ha recorrido un largo camino: de firmar con las iniciales J. K. el primer libro para que no se supiera que era una mujer, ha llegado a ocupar toda la contratapa con su foto (blanco y negro, remera, saquito de hilo, jeans, los ojos tristes de siempre, ante una biblioteca en la que se distingue, entre otros, a Freud).
Ante una reunión multitudinaria con sus fans, Rowling dijo algo gracioso: “Esto es lo más cerca que jamás me sentiré de ser una Beatle.” Pero es que Rowling ya es una Beatle, es un fenómeno como los Beatles. Y además de que sus libros son maravillosos, me siento muy feliz de estar entre los rowlingmaníacos.
Los críticos suelen hablar de una excelente narradora “no literaria”, para emparentarla con los Dumas, Verne, Salgari, Doyle y unos cuantos de SF que hicieron mejores nuestras primeras lecturas. Y tienen razón. Pero como con los Beatles y la música, vale la pena preguntarse por dónde pasa la verdadera literatura. La situación en la alta literatura no es tan grave como con la música culta contemporánea, ni mucho menos, pero lo que hace Rowling está tan cerca como se pueda pedir de lo mejor que hay hoy en día entre las tapas de un libro.
OK, ya está. Ahora pueden empezar a tirar piedras.
Sección: Exploraciones
16/5/2003
Me llegó otra de esas cadenas de email que todo el mundo reenvía alegremente. Viene con un archivo en formato Word que empieza así:
PARA QUE SE LES ACABE EL NEGOCIO
Ya está en vigencia nuevamente el sistema de multas fotográficas para automovilistas por exceso de velocidad . Les recordamos que las
Velocidades Máximas permitidas son :
- Calles : 40 Km/h
- Avenidas : 60 Km/h
- Autopistas : 100 Km/h ( 25 de Mayo ) _ 130 Km/h ( Bs.as. La Plata )
- Av.Gral Paz :100 Km/h
A continuación da una lista exhaustiva de las cámaras y sensores distribuidos por la ciudad de Buenos Aires. En este estilo:
Juan B. Justo esquina Loyola (mano hacia el centro en el semáforo de un hotel alojamiento): “Te saca de atrás”
(…)
Av San Juan, 50 metros antes de Jujuy: “Los sensores están en el piso”
(…)
Av. General Paz: cámara en Av. General Paz y Panamericana, ubicada en un poste de alumbrado (toma todo el distribuidor de tránsito). La velocidad máxima permitida es 40 km/h.
Y mucho más. Por ejemplo (los gritos provienen del original; la puntuación exótica también):
a.. EN LA LUGONES DURANTE GRAN PARTE DE EL DIA SE ENCUENTRAN ESTACIONADAS DOS CAMIONETAS UNA GRIS Y OTRA VERDE EN AMBOS CARRILES LA PRIMERA A ALTURA DEL CLUB HIPICO ALEMAN A MANO IZQUIERDA. YENDO PARA EL CENTRO,Y LA OTRA A LA ALTURA DE CUBA LLENDO EN SENTIDO HACIA PILAR TAMBIEN A MANO IZQUIERDA. ESTAS DOS CAMIONETAS QUE PARECEN INOCENTES ESTAN FILMANDO PERMANENTEMENTE LA VELOCIDAD DE LOS AUTOS LUEGO EN TU CASA RECIBIS UNA MULTA DE $126 QUE SI NO LA PAGAS SE TRANSFORMA EN UNA MULTA DE $216.
No aclara si en caso de no pagar la de $216 ocurre alguna otra permutación maligna de los números, digamos $621.
Termina así:
b.. UNA VEZ LEIDO ESTE MAIL ES MUY IMPORTANTE QUE LO REENVIEN A TODOS ,
c.. PARA QUE SE LES ACABE EL NEGOCIO.
En otras palabras, y respetando el sistema a, b, c en la organización del discurso:
a) Se supone que todo el mundo viola las reglas de tránsito.
b) Hay un sistema de control que es un negocio para alguien.
c) En los sitios controlados, hay que respetar las reglas de tránsito. No para reducir el número de víctimas de accidentes, ni el estrés de manejar en la ciudad, ni nada de eso que jamás entraría en la cabeza de nadie. Tampoco para demostrar que las reglas están mal pensadas y que el tránsito se hace imposible en caso de respetarlas (en ninguna parte el email dice que las reglas estén mal, ni propone otras). Si hay que respetarlas, exclusivamente en esos sitios controlados, es para que a alguien se le acabe el negocio.
d) Qué gente de mierda.
Sección: Exploraciones
6/5/2003
Grandes diseños de nuestro tiempo:
El sitio de la Real Academia Española tiene un buscador bien visible en cada página. Uno, que llega queriendo usar el diccionario, piensa que si escribe ahí una palabra aparecerá la entrada correspondiente. Pues no: el buscador sirve para las páginas del sitio, sin incluir el diccionario. Hay que esperar a que se dibuje toda la página, cliquear en un link e ir al diccionario propiamente dicho, donde ese buscador sigue en posición prominente y aparece otro buscador, más abajo, para hacer lo que a uno realmente le interesa.
(Si uno llega al diccionario usando la tecla Shift a partir de la página principal, para abrirlo en una ventana nueva, y por lo tanto obviando el frame con el buscador de arriba, la experiencia es más satisfactorio.)
Sección: Exploraciones
6/5/2003
Dudas inesperadas: ¿portaviones o portaaviones?
El diccionario de la RAE dice que con dos aes.
Google da 3.900 resultados con una a, 11.300 con dos.
Clarín publicó el 2 de mayo: ” DISCURSO SIN PRECEDENTES A BORDO DE UN PORTAAVIONES. Bush anunció el final de la operación militar en Irak.” La Nación también usa la palabra así.
Buscando en El País (España) aparecen diez resultados con dos aes, pero también dos con una. No se puede ver nada, porque el contenido de El País dejó de ser gratis.
Bueno, a quién le importa.
Sección: Exploraciones