La Mágica Web

por Eduardo Abel Gimenez

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Sección: ~ Textos

Símil 8

16/5/2008

Es como haber roto el jarrón
y no haberme dado cuenta,
esta mañana, o ayer,
o la semana pasada,
hace dos años,
o más probablemente
en algún momento de la infancia.

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Avance

16/5/2008

r e t r o c e s o
e t r o c e s o
t r o c e s o
r o c e s o
o c e s o
c e s o
e s o
s o
o

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Vera cala

15/5/2008

calavera cadáver
cadavera caláver

carabela

(abracadabra
descalabro)

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Símil 7

14/5/2008

Es como medirlo todo en centímetros,
la distancia entre nuestros ojos,
la distancia entre las estrellas,
el tiempo, el miedo,
la velocidad de la luz,
la comodidad del sofá,
las probabilidades,
el calor necesario para sentirse en casa,
los granos de arroz capaces de llenar el estómago.

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Símil 6

10/5/2008

Es como el color del cielo lleno de estrellas
en un collage a medio terminar
sobre la mesa de una casa escondida entre las sierras
bajo el cielo lleno de estrellas.

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El crítico de palabras. Hoy: buscando opuestos

8/5/2008

Tres palabras terribles andan sueltas por el idioma, con la única oposición de una palabra breve, tierna, desprotegida. Grave, crónico, obtuso. ¿Quién no se tropezó con alguna de ellas, o con todas, una noche oscura, en el callejón más remoto de un texto? ¿Quién no las teme cuando andan a sus anchas, sembrando miedo, incertidumbre y dudas? Grave, crónico, obtuso… Si al menos tuvieran su contrapartida. Pero no:

¿Qué es lo opuesto de grave? Agudo.

¿Qué es lo opuesto de crónico? Agudo.

¿Qué es lo opuesto de obtuso? ¡Agudo!

Hay quienes ven signos de derrota. “Los agudos problemas de la economía”, por ejemplo, vienen a ser lo mismo que “los graves problemas de la economía”.

Con tanto desgaste, agudo va a quedar roma.

Es peliagudo.

Así nos va.

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Símil 5

6/5/2008

Es como las trescientas
generaciones de cucarachas
que han estado atravesando
la puerta clausurada
de ida y de vuelta,
de ida y de vuelta,
de ida y de vuelta,
de ida y de vuelta.

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Símil 4

5/5/2008

Es como el ventilador de techo
todavía encendido cuando aquí no queda nadie,
que disipa los últimos rastros de calor
de la cama deshecha.

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Símil 3

4/5/2008

Es como la tristeza
de las doce y veinte
de la noche del sábado
tres de mayo de dos mil ocho,
cuando ya no es el día que cree ser
ni tampoco es el siguiente.

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Símil 2

3/5/2008

Es como una moneda en el piso
de la jaula de los leones,
recuerdo de cuando había leones en el circo,
antes de que echaran al domador
porque hacía bromas estúpidas
como la clásica de dejar en el piso
de la jaula de los leones
una moneda atada con un hilo.

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Tránsito

2/5/2008

El monstruo del fin del mundo recorre su abismo de agua, protegido a ambos lados por olas de mil metros. Otra vez hay un barco atascado en las piedras. Otra vez debe ir a ayudarlo en el tránsito del fin de este mundo al principio del otro.

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El crítico de palabras. Hoy: conminar

1/5/2008

Si quisiera conminar no me saldría.

La impresión que tengo es que cada palabra requiere un músculo. Y ejercitar el idioma es como llevar a cabo esas acciones complicadas en las que ni tenemos que pensar: reírnos de un sarcasmo, bajar una escalera caracol, lavar los platos con dolor de espalda. Montones de músculos en acción, y nosotros como si nada.

De vez en cuando tropezamos con algo que requiere un esfuerzo especial, y entonces, por ejemplo, se nos ocurre preestablecer, o conmiserarnos, y hasta entablillar. Son músculos pequeños, indetectables, que se ponen en marcha tras varias protestas, pero al menos existen, están ahí a la espera de que una señal lo bastante intensa los despierte.

En cambio, conminar… No creo tener un músculo para eso.

(Es cierto, esta no es una verdadera crítica de la palabra conminar. A quien esté en condiciones de hacerla, lo conmino a… Epa.)

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Símil

27/4/2008

Es como el dibujo de una vaca
que vive junto a un camino
que separa dos ciudades
que caen en distintos países
que nunca ganaron una guerra.

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Nos

25/4/2008

Somos peores
que nuestros poemas.

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De nada

20/4/2008

Comprobado. Tras medio siglo de corrección y responsabilidad, te dan una lapicera con el capuchón bañado en oro y te agradecen los servicios prestados. La tinta la seguís poniendo vos.

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Dice demasiado

18/4/2008

Cuervo voluntario espacio amianto Leningrado.

Siguen las voces. Primero, atrás, encierro. Siguen los truenos. En otra parte de la ciudad se entierra el miedo que aquí ni siquiera describimos.

El viernes es día de la palabra calaña. Calaña, presagio, cabrestante. El río de voces y truenos que no se entiende porque dice demasiado.

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Sin lente

17/4/2008

Pandero espacio mar camaleón precoz.

Recuadro de silencio en torno a imágenes del pasado. Tu cara también. Dibujos de memoria que no reconozco. Azul es poco. Gris.

La punta de los dedos acaricia estas teclas hasta gastarlas. Somos más duros que transparentes, más lentos que refugiados. Abril es poco.

Miro sin lente porque así las cosas quedan más lejos. Abel es poco.

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Pared disfrazada

16/4/2008

Sotana moneda cartón insomnio lenguaje.

Agenda del día anterior convertida en mito. Desfile de máscaras. Permeable al acento, el discurso se expande al otro lado del mundo.

El maestro se quita los zapatos, hunde un pie en el agua y dice algo que nadie entiende. Será descripto en los libros del próximo siglo.

La ventana sigue cerrada, como siempre. Ya no es ventana, es pared disfrazada.

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El crítico de palabras. Hoy: buscando reglas

9/4/2008

molestar > molestia
protestar > protestia

prestar > préstamo
aprestar > apréstamo
restar > réstamo

perseguir > persecución
conseguir > consecución (¡uy, sí, este funciona!)

morder > mordedura
perder > perdedura

freír > frito
reír > rito

escribir > escritura
prescribir > prescritura

Así estamos.

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El crítico de palabras. Hoy: aguantar

8/4/2008

Qué porquería de palabra. Qué asco. Como un caracol vivo en medio de la ensalada.

Los labios se fruncen, la lengua se encoge, y no pasa nada. No suena un beso, no se tocan los dientes. Hay que decirla en voz alta sintiendo los músculos de la boca para descubrir la frustración que se esconde en esta palabra.

Aguantar. ¿Echar agua? ¿Quitar o poner un guante? El origen apunta a la segunda, pero el baldazo de agua fría es lo que más se siente.

Dice la Real Academia, en uno de sus arrebatos cómicos: “6. tr. Taurom. Dicho de un diestro: Adelantar el pie izquierdo, en la suerte de matar, para citar al toro conservando esta postura hasta dar la estocada, y resistiendo cuanto le es posible la embestida, de la cual se libra con el movimiento de la muleta y del cuerpo.”

Dice la hinchada: apoyar a un equipo de fútbol, a una banda de rock, no importa lo que haga, de manera acrítica, aun sabiendo que se cae en lo más bajo de la escala (de cualquier escala que venga al caso), porque es lo que hay que hacer, porque es la única manera de demostrar algún valor, algún coraje, porque es el camino para alcanzar la pertenencia a algo, no importa a qué.

Aguantame: esperame sin salpicar, sin tirarme un guante.

Me aguanto: acepto maltrato, falta de baños públicos, hambre.

En palabras de la Real Academia, “en la suerte de matar”.

Basta, se acabó. No hay que aguantar nada. Y si hay que aguantar algo, por lo menos que sea con otra palabra.

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