Poliardo

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Edgardo
Eduardo
Abelardo
Cainardo
Bernardo
Ricardo
Petardo
Dardo
Leonardo
Leopardo
Busardo
Nobleza Piccardo
Agusanardo
Apelmazardo
Agujereardo
Te recuardo Amanda
Meardo
Estuardo
Cardo
Libardo
Bardo
Gatopardo
Tragardo
Belisardo
Dinosardo
Campanardo
Apurardo
Fardo
Empanardo
Romuardo
Fulardo
Mengardo
Zutardo
Perengardo
Trafalgardo
Campanardo
Tal para cuardo
Funcionardo
Invernardo
Oscardo
Sardo (aka Quesardo)
Trastabillardo
Mean Mr. Mustardo

Poliberto

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Alberto
Roberto
Rigoberto
Felisberto
Norberto
Surberto
Neoberto
Miliberto
Egoberto
Semiberto
Paleoberto
Psicoberto
Seudoberto
Xiloberto
Caliberto
Miniberto
Sesquiberto
Filoberto
Pentaberto
Omniberto
Arqueoberto
Antiberto
Uniberto
Pluriberto
Ecoberto
Astroberto
Xenoberto
Acuberto
Tetraberto
Viceberto
Aminoberto
Bertoberto
Mitoberto
Aquaberto
Aeroberto
Cuasiberto
Protoberto
Pluscuamberto
Geoberto
Frigoberto
Hemiberto
Hemoberto
Homoberto
Heteroberto
Imberto
Kiloberto
Microberto
Gigaberto
Nanoberto
Noctamberto
Ornitoberto
Pteroberto
Arrorroberto

Update:
Egberto
Humberto
Dagoberto
Gilberto
Desoxirriboberto
Califragilistiberto
Metaberto
Comberto
Proberto
Preberto
Posberto
Nitroberto
Reberto
Teleberto
Archiberto
Isoberto
Hectoberto
Monoberto
Rimbomberto
Camemberto

Jacques Préberto
Ludwig van Bertoven
Berto Brecht (a) Bertolt Berto
Luis Sagi Berto
Niccoló Machiaberto
Gustave Flauberto
Strawberto fields forever
Let it berto

En círculo

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burbruja. Bruja llena de aire que estalla con facilidad.

brújula. Bruja que señala el Norte.

burbrújula. Burbruja que señala el Norte.

Desubicado

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Para dar a entender que algo requería mucho esfuerzo o dinero, decía que costaba un Perú y la mitad del otro.

Whatever

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Hace años que no sé si los shampúes anticaspa han logrado ser eficaces o si simplemente ya no tengo caspa.

Where's the beef

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En realidad, un sandwich de milanesa viene a ser un sandwich de sandwich.

(Este post es una imitación descarada del estilo Korochi.)

El día de la pavada

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¿Los murciélagos vienen de Murcia? ¿Los cerdos, de Cerdeña? ¿Las moscas, de Moscú? (Y una del Bichonario: todas las alondras van a-Londres.)

*

Zuecia. País donde se fabrican los zuecos.
Soecia. País donde todos dicen malas palabras.
Sucia. Nación llena de polvo.

Havesé

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Ha ve se de he hefe je ache hi jota ca hele heme hene henie ho pe qu here hece te hu be dovlebe hekiz lle (higriega) ceta.

Apuntes para un diccionario de escatología

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abracacabra. Voz cabalística a la que se atribuía la propiedad de curar el estreñimiento.

cacademia. Sociedad científica, literaria o artística cuyo fin es el estudio y la difusión de la caca.

cacafé. Café de pésima calidad, servido en bares de mala muerte y oficinas de lujo.

cacafonía. Disonancia que resulta de la inarmónica combinación de los distintos nombres de la caca.

cacahuate. Planta cuyo fruto tiene cáscara coriácea de color marrón y olor repulsivo.

cacaimán. Ver yacacaré.

cacalao. Pez teleósteo, anacanto, de cuerpo simétrico, con tres aletas dorsales y dos anales, y pésimo gusto.

cacalejo. Catalejo diseñado para ver caca a distancia. Es muy útil cuando uno camina por las veredas de Buenos Aires.

cacamaleón. Reptil saurio de cuerpo comprimido, cola prensil y ojos de movimiento independiente, capaz de cambiar de olor.

cacamisón. Prenda, generalmente de mujer, para ir de noche al baño.

cacanción. Composición en verso de mala calidad, que se canta generalmente mal.

cacanje. Cambio, trueque o sustitución de algo por caca.

cacanueces. Instrumento de hierro o de madera, a modo de tenaza, para convertir nueces en caca.

cacaño. Parte constituyente de la cloacaca (ver).

cacaracha. Insecto ortóptero, nocturno y corredor, de unos tres centímetros de largo, cuerpo deprimido, aplanado, de color marrón y olor nauseabundo.

cacarazón. Cubierta de caca que protege el cuerpo de ciertos animales.

cacarencia. Falta o privación de caca, constipación.

cacareo. Acción de anunciar, el gallo, que ha hecho caca.

cacasutra. Repertorio de posiciones para hacer caca.

cacatástrofe. Suceso infausto que involucra alguna cantidad de caca y altera gravemente el orden regular de las cosas. También, cacalamidad.

cacatus. Planta de la familia de las Cacatáceas, con tallo globoso que atrae especialmente a las moscas.

cloacaca. Versión completa de la palabra “cloaca”, que el uso ha reducido en una “ca”.

encacargado. Persona que tiene a su cargo una caca en representación del dueño.

escacarate. Escaparate en el que se exhiben objetos relacionados con la producción, administración y uso de la caca.

escacatología. Versión completa de la palabra “escatología”, que el uso ha reducido en una “ca”.

estacaca. Caca afilada en un extremo para clavarla.

hamacaca. Red alargada, gruesa y clara, con un agujero hacia el centro, la cual, asegurada por las extremidades en dos árboles, estacas o escarpias, queda pendiente en el aire, y sirve de cama, columpio e inodoro.

incacapaz. El que no puede hacer caca.

jacacarandá. Árbol ornamental americano de la familia de las Bignoniáceas, de gran porte, con follaje caedizo y grandes bandadas de pájaros posados en sus ramas.

pancacarta. Cartelón de tela, cartón, etc., que, sostenido adecuadamente en una o varias pértigas, se exhibe en reuniones públicas, y contiene información sobre los baños públicos de la vecindad.

yacacaré. Ver cacaimán.

En la kama

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Kamasultra: Catálogo de posiciones sexuales extremas.

Kamasotra: Catálogo de posiciones sexuales aptas para cuando uno está siendo infiel.

Mamasutra: Catálogo de posiciones sexuales para edípicos.

Kakasutra: Catálogo de posiciones para utilizar un inodoro.

Karmasutra: Catálogo de posiciones sexuales a las que uno está condenado por sus acciones en vidas anteriores.

Famasutra: Catálogo de posiciones sexuales para estrellas de Hollywood y otros VIPs.

Kamasutura: Catálogo de técnicas para coser las heridas producidas por seguir los consejos de los catálogos anteriores.

Kamasufra

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Kamasufra: Catálogo de posiciones sexuales que provocan dolor, molestias, impotencia, frigidez, discusiones, rencor, cansancio, desgano, depresión, disgustos en general.

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Monumento

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Ayer inauguraron el monumento en memoria de Carlos Bartolomé Sorrell, en la esquina de Sucre y Vidal. Parece mentira que, a esta altura del siglo XXI, el barrio de Belgrano deba soportar tal afrenta. Varias decenas de vecinos nos arracimamos en torno a la estructura de mármol y bronce y tratamos de voltearla, pero sin suerte. Aparentemente, el mamotreto está hundido hasta cinco o seis metros de profundidad, o eso aseguran quienes vieron la construcción desde los comienzos.

Los logros, o su ausencia, de Carlos Bartolomé Sorrell no son lo más importante en este caso. Tal vez ayudaría si su trayectoria fuera más o menos aceptable para todos. Pero lo realmente grave es que no necesitamos esa figura de escuerzo deforme en medio de la esquina. El cuerno izquierdo, especialmente, resulta afrentoso. De las patas, la que está inclinada hacia atrás parece el tronco de un árbol podrido, la que apunta en dirección a Crámer está claramente inspirada por el tentáculo de un pulpo, y la otra, con esa punta curvada hacia arriba, invita a las peores bromas.

De la cara sería preferible no hablar. Los labios se tuercen a un lado, mientras un diente medio roto asoma en la comisura opuesta. No hay nariz, a menos que alguien llame así a ese globo perforado con un anillo que se encuentra justo en medio de los ojos. Y los ojos… Uno de ellos mira justo en dirección a la ventana de mi oficina, incluso en este momento en que trato de concentrarme en esta descripción.

Joroba, víctima sacrificial a los pies, paraguas roto y otros elementos secundarios no hacen más que subrayar el efecto final.

En definitiva, la esquina de Sucre y Vidal se ha convertido en el hazmerreír del barrio. La gente más rara ha empezado a peregrinar hacia aquí para contemplar el engendro. Ojalá pudiéramos culpar sólo a Carlos Bartolomé Sorrell, pero no se puede ignorar la profunda irresponsabilidad de un Gobierno de la Ciudad que toma decisiones tan cuestionables.

Nuevas tendencias en el mundo de la publicidad

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Propaganda. Publicidad clásica, no innovadora, estéril y poco cool. Será reemplazada por las variantes que exponemos a continuación.

Proparranda: Publicidad fiestera.
Propasanda: Publicidad que se pasa de rosca.
Propatanda: Serie de avisos sin solución de continuidad. O sin solución, a secas.
Propuganda: Publicidad de cierto país africano.
Propapaganda: Publicidad católica.
Prepaganda: Publicidad que se paga de antemano, con un abono mensual.
Propamanda: Publicidad autoritaria.
Propabanda: Grupo de músicos que se dedica a los jingles.
Propapanda: Publicidad en la que actúa un animal redondeado, blanco y negro, que come bambú y suele estar en peligro de extinción.
Procaganda: Publicidad escatológica.
Tropaganda: Publicidad bélica.
Propagandadá: Publicidad dadaísta.
Propagansa: Publicidad estúpida.
Propagana: Publicidad en un escenario win-win.
Propagranda: Publicidad de talle XL.
Porpaganda: Publicidad multiplicadora.

No es este un soneto

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No es este un soneto, que quede claro,
por más que lo simule sin respeto,
por más que empiece con este cuarteto
y rime quede claro con descaro.

No es este un soneto, sería muy raro
porque con esas formas no me meto.
Tanta rima me pone en un aprieto,
tanto medirse me resulta avaro.

Por más que ahora parezca puntilloso,
ya sé que no podré salir airoso:
una falla pequeña es lo que importa.

Porque el último terceto es tramposo:
sin aviso y de un modo bochornoso
se corta.

Fib 4

Standard

Yo
soy
así.
Me engancho
con algo nuevo
y por un rato no paro.
Después me aburro para el resto de mi vida.
(De paso, me pregunto qué ocurre si un Fib se estira hasta llegar a veintiú.)

Fib 3

Standard

No
es
cierto
que la luz
vaya más lenta
que el ruido de mis vecinos.

Fib 2

Standard

En
la
luna
hay gente
de color verde
que se esconde de nosotros.

Fib

Standard

Un
buen
día
te gusta
todo lo que antes
preferías dejar pasar.

(Este es mi primer Fib. Para más datos, ver aquí.)

Secuencia

Standard

¿Qué número debe continuar la secuencia?

2, 6, 30, 210, 2310, …

Armando

Standard

Iba a venir el plomero, y no vino. Se llama Armando. Cuando andamos cínicos, depres, derrotistas, misántropos, pesimistas, agoreros, lo llamamos Desarmando.

Las fábulas de Gimenez

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(Recopilación de textos que aparecieron aquí entre abril y mayo de 2002.)

1. El zorro y el caracol

Andaba un zorro siguiendo el rastro de su cena cuando el azar lo llevó junto a una planta por la que trepaba un caracol.

El destino hizo que el zorro detuviera su paso junto a la planta y moviera la cabeza hacia la izquierda. El foco de sus ojos empezó a trazar una rápida línea recta en la dirección exacta en que el caracol se detenía también en su lento ascenso y orientaba las antenas.

Hubo un momento de tensión en el universo. Los propios dioses se preguntaron qué ocurriría. Por un instante mínimo, apenas un punto en el tiempo, el nudo casi infinito de las posibilidades giró en el vacío sin que se supiera hacia dónde empezaría a deshacerse.

Después, la mirada del zorro pasó exactamente dos centímetros por encima del caracol, y ambos siguieron su camino.

Moraleja: No, no hay mucho en un zorro y un caracol que les importe mutuamente. (*)

-ooOOoo-

2. La cucaracha y Dios

La cucaracha vio la mano del cocinero que caía sobre ella demasiado tarde para escapar corriendo. Sin embargo, para las cucharachas el tiempo transcurre con extrema lentitud, así que aún pudo examinar otras formas de salvarse.

Primero pensó en razonar con la mano. Pero la mano no actuaba por su cuenta. Encima de ella había un antebrazo, un codo, un brazo, un hombro, todos en la tarea de enviar la mano a aplastarla.

Entonces pensó en razonar con el cerebro que supervisaba la acción. Pero en el cerebro del cocinero sólo habría prejuicios (”toda cucharacha debe morir”). Y un cerebro humano sería demasiado lento para cambiar de actitud.

Finalmente pensó en un Dios que pudiera detener al cocinero. La cucaracha no estaba segura de que hubiera un Dios, pero en momentos tan críticos la sola posibilidad de Su existencia merecía ser explorada.

De modo que la cucaracha se dispuso a iniciar una oración. Pero antes de llegar a ese paso definitivo, al Paso Trascendental, había perdido demasiado tiempo en la tarea burocrática de detenerse en cada punto intermedio. El razonamiento limitado y estrictamente secuencial que la había llevado a comprender que la mano obedecía a otros músculos que obedecían a un cerebro que obedecía a algo superior le había quitado cada centésima de segundo disponible. Así, antes de que lograra siquiera encaminar sus pensamientos a ese Dios Eventual, ese Dios que de existir tal vez habría podido salvarla, ese Dios que, por otra parte, en caso de haber estado a priori dispuesto a salvarla quizá la hubiera dotado de otro estilo de pensamiento; antes, decía, de llegar a Él, la mano terminó su recorrido con un chasquido húmedo.

Moraleja: No vengo más a este restaurante.

-ooOOoo-

3. El gorrión y las dos ramas

Un gorrión volaba hacia un árbol del que salían dos ramas, una hacia la izquierda, la otra hacia la derecha.

El primer impulso del gorrión fue ir a posarse a la rama de la izquierda. Pero no, algo lo llevó a reconsiderar la decisión, y giró hacia la rama de la derecha.

De todos modos, no carecía de beneficios la posibilidad de utilizar la rama de la izquierda, así que una vez más torció el rumbo. Aunque la rama de la derecha, obviamente, tenía sus virtudes, y hacia allí reorientó su vuelo.

Un instante después, la rama de la izquierda volvió a parecerle tentadora. Corrigió la orientación, sólo para volver a engolosinarse con la perspectiva de un descanso en la rama derecha. Y otra vez quiso modificar la dirección que llevaba.

Pero era tarde. El gorrión se estrelló de cabeza contra el tronco.

Moraleja: Los árboles están mal diseñados.

-ooOOoo-

4. El pastorcillo y el lobo

Había una vez un niño que vagaba por los alrededores del pueblo. De pronto, desde unas grandes rocas, vio un lobo que buscaba comida.

—¡Lobo, lobo! —gritó el niño—. ¡Por favor, no te comas mis ovejas! —y corrió a esconderse entre las rocas.

El lobo, hambriento, corrió hacia aquella voz, pero no encontró ninguna oveja. Decepcionado, continuó su deambular. El niño, en tanto, reía en su escondite: había logrado engañar al lobo.

Lo mismo ocurrió al día siguiente. Viendo al lobo que aún buscaba llenar su panza, el niño gritó:

—¡Lobo, lobo! ¡Por favor, no te comas mis ovejas! —y otra vez se escondió entre las rocas.

El lobo volvió a ilusionarse. Salivando por la expectativa, buscó en todos lados hasta que, vencido, decidió retirarse. El niño reía cada vez más.

La historia se repitió varias veces, sin cambios. Hasta que un día el pastor del pueblo faltó al trabajo. El niño, por primera vez en su vida, recibió las ovejas para cuidarlas y así se convirtió en pastorcillo.

Llevando las ovejas de aquí para allá, como hacen los pastores en las fábulas, ocurrió lo previsible: el pastorcillo volvió a encontrar al lobo.

—¡Lobo, lobo! -gritó desesperado—. ¡Por favor, no te comas mis ovejas!

El lobo, como siempre, fue tras la voz lleno de esperanza. Y se comió todas las ovejas.

Moraleja: Persevera y triunfarás.

-ooOOoo-

5. El gato y el árbol

Una vez un gato entró en pánico, por motivos reales o no, y como suelen hacer los gatos corrió a treparse a un árbol. Llegó muy alto antes de mirar atrás, llegó donde el peligro seguramente no tenía derecho a perseguirlo.

Una vez ahí se detuvo y, en equilibrio sobre una rama angosta, consideró el siguiente problema: cómo iba a bajar. Estiró una pata hacia el tronco, lo acarició varias veces y comprobó que por ese lado estaba condenado a resbalar y caer. Dio media vuelta. Avanzó unos pasos por la rama, una pata por vez, suavemente, hasta asegurarse de que la rama no llevaba a ningún lado. Entonces retrocedió, muy lentamente, usando las uñas para aferrarse, hasta llegar de nuevo junto al tronco. Ahí se acostó. A falta de algo mejor, empezó a limpiarse.

Era de día, así que tenía que mantenerse escondido. Si alguien lo veía, iba a venir con una escalera para tratar de rescatarlo. Y se sabe que los gatos no quieren ser rescatados. De manera que, salvo las sucesivas operaciones de limpieza, se mantuvo quieto. Durmió, también, mientras pasaban las horas.

Se puso el sol. Se encendió alguna lamparita en la calle, débil, distante. La gente dejó de hacer ruido, dejó de pasar, apagó las luces en las casas. El gato, ahora completamente despierto, esperó un rato más, a que el último de los movimientos se acabara. Entonces, cuando ya no hubo riesgo de que lo descubriesen, se levantó, anduvo hasta el punto más lejano del tronco que se atrevió a pisar, y con un solo impulso decidido desplegó las alas y se fue volando.

Moraleja: Otra vez olvidé mi medicación.

-ooOOoo-

6. La hormiga y el camino de hormigas

—No soy yo el camino —se dice una hormiga que forma parte de un camino de hormigas—. Ninguna hormiga es el camino. El camino es la información, el recorrido, la carga. Y es el conjunto de contactos entre mis hermanas y yo lo que permite que el propio camino siga existiendo.

La hormiga avanza, sigue prolijamente la senda trazada mientras su mente elabora:

—Y sin embargo, no hay camino sin hormigas. Una hormiga determinada no importa: quitémosla del camino, y habrá un leve tropiezo, una duda, pero el camino seguirá existiendo. Dos hormigas, lo mismo. Pero vayamos quitando una y otra hormiga, y llegará un momento en que una sola hormiga menos significará la desaparición del camino. ¿Esa hormiga, entonces, es el camino?

Así estaban las cosas cuando su razonamiento fue interrumpido por un zapato del 43, izquierdo, que casualmente pasaba por allí.

Moralej [crunch]

-ooOOoo-

(*) Jorge Varlotta propuso otra moraleja para la fábula del zorro y el caracol: “No todo lo que reluce es oro.”

Sinánimos de Ignacio Sanz

Standard

Nuevos sinánimos, cortesía de Ignacio Sanz. (Los sinánimos, o sinónimos desanimados, aparecieron originalmente acá.)

El sinánimo de Rolling Stones es Ratones Paranoicos.
El sinánimo de Mozart es Richard Clayderman.
El sinánimo de milanesa a la napolitana es milanesa de soja con tofu.
El sinánimo de paella es arroz con pollo.
El sinánimo de París, la Recoleta.
El sinánimo de cúpula, claraboya.
El sinánimo de ventana, ventiluz.
El sinánimo de La Casa Blanca, La Casa Rosada.
El sinánimo del Támesis, el Riachuelo
El sinánimo de Xuxa, Caramelito.
El sinánimo de Warhol, Klem.
El sinánimo de Muhamad Alí, Tyson.