Ombligo

Me miro el ombligo. Es perfecto, redondo, con altos, bajos, curvas. Embriaga, hipnotiza. Lo toco con la punta del dedo índice: cede apenas. Mido la profundidad, el ancho, el alto. Recorro los bordes, aprieto un poco aquí y allá. Parece más blando a los lados, más duro por arriba y por abajo. Puedo pasar horas así, días. Cautiva, mi ombligo. Quisiera mostrárselo ahora mismo a mi familia, a mis amigos más queridos, para compartir con ellos esta maravilla. Y a mis conocidos, y a los amigos de mis conocidos, y a los conocidos de todos ellos también. Una experiencia única. Y quisiera poder proyectar mi ombligo al universo, para que en África, en la China, vean asomarse mi ombligo en lugar del sol y entiendan el origen y destino de todas las cosas, su razón de ser.

Author: Eduardo Abel Gimenez

0 thoughts on “Ombligo

  1. Qué pena que, para llegar al entendimiento que vos quisieras, tendríamos que ver TU ombligo desde la misma perspectiva que el NUESTRO.

  2. Iba a poner algo muy interesante, pero es difícil tipear mientras un dedo se distrae placenteramente en mi ombligo… y sin mirar ya la pantalla… porque tengo que mirar, no puedo dejar de mirar, mi ombligo…

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