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Solo
por Eduardo Abel Gimenez

15/1/2002

Palabras y otros inventos:

Propuestas atípicas para pasar el rato en situaciones aburridas, divirtiéndose con la única ayuda de la propia mente. (Las primeras cuatro fueron publicadas inicialmente en la revista El Periodista N° 231, Buenos Aires, 24 de febrero de 1989.)

En el ascensor. Cierre los ojos. Tome el ritmo con que se oye el ruido corrrespondiente al paso de cada planta. Concentrándose en ese ritmo, intente acertar el momento exacto en que se oye cada nuevo ruido.

En el subte. Aferrado a algún pasamanos, mire fijamente el suelo e intente imaginar que el subte avanza en dirección contraria a la real. La aceleración se transforma en frenada; la frenada en aceleración. Las luces del túnel se reflejan de manera extraña, que obliga a reinterpretarlas. Cuando el tren esté entrando a una estación, levante la vista y disfrute con el momentáneo choque de los sentidos.

En el baño (para añadir a la colección de diversiones ya existentes). Escuche con atención los ruidos que llegan de afuera: los de su propia casa, los de la calle, los de otras casas. Sobre todo los más tenues. Intente descubrir qué es lo que produce cada uno de esos ruidos, quién es el responsable. Adivine qué ruido llegará a continuación.

En la cola (no importa de qué). Con ayuda de su reloj, controle el tiempo que lleva la atención de cada persona que está antes que usted. Detecte el batido de rércords: cuál es el más rápido, cuál el más lento. Intente predecir el tiempo de atención del que sigue según los elementos con que cuente (género, edad, cantidad de papeles en la mano).

En la cama, con insomnio. Necesita uno de esos despertadores con números rojos. Cuando los minutos cambian, cuente hasta 60 tratando de acercarse al ritmo real de los segundos. Al siguiente cambio, trate de compensar el error. Sienta el triunfo de lograr que un cambio lo encuentre muy próximo a 60.

Caminando. Mire atentamente el próximo cordón de vereda que deba subir o bajar. Diez, quince o veinte metros antes, adivine con qué pie lo cruzará. Con la práctica vaya aumentando la distancia.

En el bar, esperando a alguien impuntual. Sobre todo si hay un cierto movimiento. Adivine cual de las mesas libres se ocupará primero. Adivine cuál de las mesas ocupadas se liberará primero. Adivine qué mesa va a ocupar alguien que entra. Busque más gente que, como usted, espera gente; apueste si los esperados vendrán, y a qué hora.

Actualizado
22/1/2002
 

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